La pasada madrugada del jueves asistimos a una nueva expulsión de la casa de Guadalix de la Sierra. Vitín, ante el asombro de sus compañeros, fue el elegido para abandonar el concurso con un 66% de los votos. La marcha del madrileño no dejó indiferente a nadie, aunque los más perjudicados fueron sin lugar a dudas Alejandra y Omar. Podíamos ver a la prima morena, que había estrechado su relación con el expulsado la última semana, romper a llorar a la vuelta de los otros dos nominados de la Sala de Expulsiones. Tampoco pasó desapercibida la expresión de sorpresa y desconcierto del de Carabanchel, al que afecta directamente ya que la pérdida de Vitín le supone afrontar solo el resto del concurso.

Por otro lado, la que hasta ahora ha sido la expulsión más emotiva de esta temporada de Gran Hermano, se ha traducido dentro de la casa como un castigo de la audiencia votante hacia Omar, que por opinión general debería haber sido el que afrontase la nominación la pasada semana y la expulsión la noche del jueves. El joven se expondrá, sin embargo, a la nominación a lo largo de esta semana, junto con Luis, Paula y Yolanda, protagonizando al fin el esperado enfrentamiento con su ex-pareja dentro del concurso.

No fue solo la inesperada expulsión de esta semana lo que causó el revuelo en Guadalix de la Sierra, si no la entrada en la casa de una nueva concursante, Lidia. Su entrada supone una nueva incógnita para los concursantes, ya que deben adivinar la supuesta relación que esta mantiene con uno de los integrantes de la casa, relación que es inexistente pero nos brindará divertidos momentos mientras los grandes hermanos nos explican sus teorías, que hasta el momento parecen centrarse en emparentar a la joven colaboradora del programa con Lucía, ex-concursante y actual pareja de Omar. Por último, solo nos queda esperar a este domingo, donde se descubrirá la nueva estrategia del programa y Lidia, colaboradora del Debate y ahora concursante, será desenmascarada y regresará a plató.



Haz clic para leer más