Gran Hermano está en el punto de mira y no por su objetividad precisamente. Las redes sociales, que tanta importancia dan al Reality, se están volviendo en su contra esos días. Hacía varios días que se venía hablando de la manipulación a la que el programa sometía los vídeos, y parece que esto ha estallado este domingo, mientras se televisaba el debate.

Durante el Debate, presentado por Jordi González, se anima a responder a los espectadores vía Twitter a las preguntas que se plantean, así como a dejar comentarios, fotos, etc. El programa siempre ha querido hacer partícipe al público del concurso, pues la verdad es que Gran Hermano no sería nada sin la audiencia. Pero en lugar de hacer con el hastag oficial del programa, la audiencia, harta de ser manipulada, se manifestó mediante el hastag #TimoGH15, que lleva tres días como trending topic en España.

Esto está sirviendo para que la gente se exprese ante la supuesta manipulación y favoritismo por parte del programa. Los comentarios hacen referencia sobre todo al trato de favoritismo que se está dando hacia una de las concursantes, en este caso Paula. Así, se le está dando mayor protagonismo a esta concursante, y en los vídeos sólo nos muestran su lado más “dulce”. Parece que la dirección del programa ha “olvidado” poner durante las galas vídeos donde ella habla de cómo pegaba a su abuela, o en los que saca su verdadero carácter.

Muchos seguidores también creen que el nombre de los expulsados ya se conoce de antemano, y parece que esta semana le tocará a Vitín. Claro, es normal que si durante las galas, los colaboradores defienden a una concursante, y muestran unos determinados vídeos, como en el caso de Paula, ésta no sea votada y no salga de la casa. Es de lógica.

Ahora queda esperar si durante la emisión del próximo jueves se ponen las cartas sobre la mesa y se habla de este tema o no, ya que a pesar de que no quieran hablar de ello, la audiencia es la que manda, y si ésta pide explicaciones, habrá que darlas. Parece que este jueves a Mercedes Milá le tocará hacer de abogado del diablo y defender la legitimidad del concurso.