La cantante mexicana Paulina Rubio acaba de obtener el divorcio del empresario español Nicolás Vallejo-Nagera ( más conocido como Colate). El caso era llevado por la jueza del tribunal de Familia del Condado de Miami-Dade. En esta última audiencia que han tenido, se han revalidado los acuerdos que ya habían firmado hace un año y medio cuando presentaron la demanda de divorcio en el tribunal del Estado de Florida.

Paulina Rubio y Nicolás estuvieron casados desde el 2007 hasta el 2012 cuando decidieron separarse, de la unión amorosa tuvieron un hijo Andrea Nicolás, nacido en el 2010, que acaba de cumplir los 4 años. Paulina que había declarado más de una vez delante de la jueza, en esta ocasión reconoció que conseguir el divorcio la hacía inmensamente feliz.

El divorcio que estuvo plagado de demandas por ambos, ha sido largo y verdaderamente penoso, ya que Colate había demandado a la cantante por motivos triviales, como el hecho de no llevar al niño al colegio, lo que después se retractó y quedó anulado. También había denunciado que lo había amenazado, y por ello no viajaba a México. En fin varias denuncias que nunca pudieron ser corroboradas y que el empresario finalmente se retractó de las mismas.

Colate ha aceptado lo que los abogados de Paulina habían presentado en sus demandas. En las mismas se aclaraba los horarios de visita que se estipulaban para Colate con respecto a su hijo Andrea Nicolás. Por supuesto también se estipulaba el pago de la pensión para él y el tan esperado reparto de bienes. Los cuales eran los tres puntos en los cuales la pareja de separados no se ponían de acuerdo.

Pero el principal desacuerdo se presentaba en la pensión que le correspondía a Paulina pagarle a Colate en la cual él quería una suma superior a la que la cantante le proponía.

El divorcio quedó asentado legalmente, y con el mismo obliga a Paulina Rubio a pasarle una pensión de 5.170 euros al mes a su ex-marido durante tres años. Y por su parte obliga a Colate a eximirse de pedir más dinero o bienes en el futuro, agregando también el hecho de que no podrá usar al hijo en común con fines publicitarios.