Joan es un chico de 18 años que tiene obesidad mórbida y que ingiere cerca de las 50.000 calorías semanales con su mala alimentación, mandándole a su madre que le haga la receta que más le gusta día a día y sometiéndola al maltrato si no se sale con la suya.

El mayor problema por el que Joan empezó a cambiar su comportamiento fue la muerte de su padre tras padecer un cáncer de estómago, cuando él tenía tan solo 12 años y que él mismo no ha superado todavía y por la que culpa a su madre de dicha muerte, por estrés, cosa totalmente ajena a producir un cáncer.

A su madre le tira todo tipo de alimentos por encima, garrafas de agua e incluso una bolsa de cacao para intentar salirse con la suya, además de no dejarle rehacer su vida, ni siquiera salir con sus amigas a celebrar un cumpleaños, cerrando la puerta a su amiga y encerrándola en su habitación trancada con una escoba.

Para ayudarle a superar todo esto, Pedro García Aguado entra en acción para intentar ayudarle de cualquier manera diciendo los problemas a la cara con su madre, haciéndole comer en público un plato con grandes dimensiones, como el que se comería él de no estar comiendo en un restaurante, aunque él siempre intenta huir de las situaciones y pruebas a las que le somete Pedro.

Además, Pedro al final recurre a llevarlo a un hotel, para que su madre pueda estar libre en casa y sin problemas y él se empiece a cuidar su alimentación, pero sigue en las mismas, aunque médicos y endocrinos le intentan ayudar y decir cómo tiene que hacer las cosas, aunque él no hace caso.

Al final, Pedro recurre a uno de sus ídolos, el valencianista Paco Alcácer, que tuvo una situación similar con la muerte de su padre cuando tenía 17 años, en el trofeo naranja en Mestalla, cuando su hijo marcó un gol, al salir del campo y ya acompañado por su hijo, tuvo un infarto que resultó ser letal.

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A pesar de eso, Paco siguió e intentó pasar página, ayudando a su madre y a su hermano y siguiendo intentando cumplir su sueño, como le hubiese gustado a su padre. Además, el futbolista le regala unas botas si Joan cumple su objetivo y supera sus problemas.

Por otra parte la colaboradora Sonia Cervantes, ayuda a Joan a intentar olvidar los problemas que le mantienen encerrado en sí mismo, para intentar ayudarle interiormente, con lo referente a su mentalidad. Al final, el chico entra en razón y se reconcilia con su madre y, al cabo de un mes, vuelve al endocrino habiendo perdido 10 kilos desde su última visita.