Con el establecimiento del tritrono en Mujeres y hombres y viceversa, las normas del programa cambiaron en cierto modo respecto a tronos anteriores, ya que todas las pretendientas entraron a la vez y se les permitió, al igual que a los tronistas, tener cita con el que quisieran. En un principio había muchas que decían que tenían claro a quién querían pretender, pero la realidad es que en cuanto veían que su estancia en la silla peligraba y que podían irse a su casa y quedarse sin salir en la tele, todas recurrían a tener una cita con otro tronista si les habían llamado la atención.

Anaís es una de las chicas que lleva como pretendienta desde el primer día en que empezó el tritrono, cuando Iván todavía era conocido como Avatar.

Destacó sobre el resto de pretendientas por su forma de ser: sincera -e incluso a veces un tanto hostil- y clara. Iván la consideraba su pretendienta favorita, hasta que ella, por darle celos, aceptó tener una cita con los otros dos tronistas; desde entonces, Cristian está luchando por que se quede a pretenderle a él, pero a Anaís realmente no le gusta. Quizás esto le salió bien porque llamó su atención, pero la reacción del ex-personaje azul fue más encarada a un enfado y rechazo que a un cambio de actitud.

En el último programa, María, ex-pretendienta de Cristian, tuvo una cita con Iván. Anaís mostró la rabia que sintió ya que pensaba que se había cambiado después de ver el físico del tronista, y porque justamente a ella la consideraba una de las mejores amigas del programa; le dijo a Iván que había cambiado su forma de ser desde que se había quitado la pintura azul, y a ella le gustaba el Avatar de antes.

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Cristian tuvo exactamente la misma reacción que Iván con Anaís, no quería saber nada.

Tanto tronista como pretendienta -que por el caso que le hacen los tronistas parece ella la protagonista del programa- están jugando al mismo juego. Sienten el uno por el otro pero tratan de mostrar que todo les es indiferente. El juego de dar celos es peligroso, y puede ser que al final uno de los dos pase el límite y el otro decida no pasar una más. Iván puede salir ileso porque tiene más pretendientas entre las que escoger, pero como el resto de tronistas se cansen, Anaís se irá a su casa sin ninguno, por querer forzar demasiado su estrategia.