La mayoría la hemos conocido por la Kaylee de Gordo mentiroso, la Daphne Reynolds de What a Girl Wants o la Nellie de La telaraña de Charlotte. Por esa razón nos cuesta imaginar a Amanda Bynes en un centro psiquiátrico de Pasadena en California, donde ingresó involuntariamente el pasado 10 de octubre. Y peor es presenciar el triste suceso de encontrarla durmiendo en un sofá del Beverly Centre en Los Ángeles por no tener dinero para costearse el alojamiento.

La actriz que por mucho tiempo ganó gran popularidad, sobre todo en el público adolescente declaró a la prensa que su situación económica es precaria, que no puede siquiera soñar con pagar un hotel por lo que ha tenido que recurrir a algunos de sus amigos para conseguir un techo para pasar la noche.

Este suceso en el Beverly Centre según dijo la Bynes en su cuenta de Twiter fue resultado de una noche agotadora y la indiscreción de un paparazzi.

La suerte parece haber dado la espalda a la chica que en 1999 los productores escogieran para Todo eso y más, y que los convenció con su frescura a tal punto de crear su propio show. El show de Amanda todavía se recuerda con sus tres temporadas, lo que la convirtió en la etapa de rodaje y presentación en la gran estrella de Nickelodeonen los 39 episodios en los que actuó.

Ante la actual crisis económica la joven solo alega la falta de responsabilidad de los padres, Lynn y Rick Bynes. Pero su comportamiento social desde el 2012, fecha en la que fue detenida por la policía tras chocar su auto en estado de embriaguez, hasta hoy en día deja mucho que comentar.

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En julio de 2013 fue internada por primera vez. El motivo: por iniciar un incendio en California. En el hospital psiquiátrico le han diagnosticado esquizofrenia. Un mes después se le otorgaría la custodia temporal a sus padres hasta el 30 de septiembre. Esta decisión incluía el derecho de manejar las finanzas de la actriz que ascendía a 4 millones de dólares.

En el mismo mes de agosto Amanda Bynes fue trasladada al Centro Médico de la UCLA para continuar el tratamiento de su enfermedad mental. Hoy, cuando ya ha sido declarada de alta, sus ahorros han disminuido considerablemente y no cuenta con la ayuda económica necesaria para encarrilar de nuevo su vida.

Por ahora, en las entrevistas que ha concedido, no se cansa de expresar el odio que siente por sus padres y su decisión de luchar, junto a su abogado, por conseguir nuevamente el control sobre su dinero. El News anunció recientemente que Lynn y Rick Bynes están planeando renunciar a la tutela legal de Amanda en un intento de mejorar su relación con su hija.

Por su parte su representante legal de oficio reveló que el control sería otorgado a una sociedad privada, de esta forma la actriz podrá acceder a su fortuna personal.