Hay ocasiones en las que la fama puede pesar demasiado, y en lugar de ayudar, puede convertirse en un lastre. Esto es lo que le sucede a Kendall Jenner, que irremediablemente queda ligada al apellido Kardashian, y sobre todo a la primogénita del clan, Kim Kardashian.

El nombre de Kim Kardashian está asociado a excesos y espectáculo, por eso siempre es la encargada de acaparar todas las portadas. La semana pasada, sin ir más lejos, fue portada de revista con su desnudo, siendo trending topic mundial.

Pero el caso de Kendall Jenner es bien distinto. Ella está intentando forjarse una carrera en el mundo de la moda ajena a su apellido y a los titulares relacionados con su familia y al cargo de famosa televisiva. Y a la vista está que lo está consiguiendo.

Kendall lleva desde los 14 años trabajando como modelo, pero el pasado invierno dio el gran salto como top model desfilando para el diseñador Marc Jacobs. Desde entonces, no ha habido firma de renombre que no haya querido tenerla entre sus filas. Ha sido imagen de Givenchy, y hasta ha rechazado la pasarela de Victoria’s Secret para desfilar con Chanel.

Pero lo más sorprendente es que no hemos visto a Kim en los desfiles en los que ha participado su hermana. Según las declaraciones de la modelo, ésta no le ha prohibido asistir, sino que es más bien un entendimiento mutuo. Kim la llamó para preguntarle a Kendall si quería que asistiera, y la respuesta de ésta fue negativa. El motivo de esta decisión es que hubiera sido Kim quien se hubiera llevado toda la atención.

Y es que es difícil para ella desmarcarse de las exclusivas familiares y los realities. Tal vez este distanciamiento con su familia estén propiciados por el supuesto acoso por parte de sus compañeras, las cuales creen que recibe un tratamiento especial por ser quien es.

A pesar de todo esto, hay quien la nombra como “la nueva modelo de la cultura del pop”, y es indudable que su carrera está en pleno apogeo y que las firmas más tradicionales ya se han rendido a sus pies.

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