Estamos en la era de la individualidad. Hoy ser un personaje prima a los logros colectivos. Incluso en los deportes de equipo, como en el caso del fútbol, se tienen más en consideración las individualidades que no el equipo. Las crónicas futboleras destacan quien marca goles, olvidando que para poder chutar la estrella al fondo de las mallas es necesario que todo el equipo le pase la pelota. En el mundo de los negocios y del trabajo se felicita al jefe o responsable cuando el trabajo lo hace el equipo. Y, en general, hay un culto a la personalidad, aunque esta sea sólo un famoso de cuarta categoría.

En el día en que Messi batía el récord de Zarra, TV3 emitía, como cada sábado del último trimestre del año, el concurso "Oh Happy Day", donde coros cantan canciones de Música pop y rock, tanto a capella como con música de acompañamiento, a cinco o diez voces (las que sean) y, al mismo tiempo, ejecutando una coreografía. Tienen una semana para presentar una nueva y, a diferencia de OT, sólo reciben algún consejo por parte de un jurado similar al de X Factor, el cual va eliminado un coro cada dos semanas. Cómo y qué cantarán es responsabilidad de cada coro.

Obviamente, para ayudar a empatizar entran un poco en el lado personal de los conjuntos, dedicando minutos a mostrar ensayos, pequeñas entrevistas, actividades del conjunto. En cada programa hay una canción ganadora, la cual tiene como premio una actividad conjunta: Master Classes con profesionales reconocidos o una actuación en el entreacto de una comedia musical dirigida por los directores musical y escénico de ésta. Todo enfocado a ver cómo los miembros se cohesionan, se ayudan y aprenden juntos.

Como es lógico, los coros que se presentan son de nivel alto, los cuales se presentan en un casting, entre la gran cantidad de coros que hay en Cataluña, aunque también hay grupos montados sólo para el concurso. Pero lo importante es el colectivo, los solos (obligados para dar variedad) se reparten el máximo posible entre los integrantes.

El coro para la mayoría de nosotros sólo es un telón que acompaña a la estrella. Pero hoy que el mundo se hunde, reconocer el trabajo en equipo sería un buen inicio para poder salvarlo. Las llamadas a la unidad que tan de moda están, solo suelen ser un "seguirme" en vez de un "cómo nos coordinamos" y premiar a quien dentro de la diversidad de cada uno pueda sonar como una sola voz, es una buena metáfora delante de tanto culto al individuo.

Indiscutiblemente la hazaña de Messi pasará a la historia, como pasará la rivalidad entre él y Cristiano Ronaldo, siempre discutidos cuál de los dos es el número uno. Pero tanto el fútbol como el canto coral es una labor colectiva, donde el esfuerzo equilibrado de todos los componentes del grupo genera el éxito. Por cierto, el coro ganador no recibe dinero, sino algo que aprecia más cualquier coro: hacer una gira por Europa, aunque sea sin cobrar, para poder transmitir lo que se siente cantando juntos en un escenario a cuanta más gente mejor.