La obsesión por el culto al cuerpo y la presión de las celebridades por mantenerse impasibles al paso del tiempo ha llevado a algunas estrellas a transformar por completo sus rasgos. El caso más reciente y sorprendente ha sido el de la actriz Renée Zwellweger que se presentó irreconocible en una gala de la revista Elle.

Estamos acostumbrados a ver cómo los famosos entran y salen del quirófano para luchar contra el paso del tiempo en sus cuerpos.

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A base de bótox, lifitngs y cirugía plástica vemos como algunos de nuestros ídolos se conservan igual año tras año. Pero lamentablemnte esto no siempre es así y la obsesión por los retoques han conseguido que a veces incluso sea imposible reconocer al que fuera nuestro amor platónico años atrás.

Renée Zellweger ya nos había sorprendido con su capacidad para la transformación por exigencias del guión, como pudimos comprobar en la cinta que la afianzó en lo más alto: El Diario de Bridget Jones, film en el que veíamos a la esbelta actriz algo entrada en carnes.

Pero el pasado 20 de octubre, en la 21ª gala de los premios Elle, vimos a la actriz de 45 años posar en la alfombra roja con un elegante y acertado vestido negro por las rodillas, acompañada de su pareja, Doyle Bramhall, pero lo más llamativo fue que nadie reconoció en un primer momento a la actriz porque presentaba un nuevo rostro en el que no quedaba rastro de sus pómulos redondeados ni de sus ojos rasgados.

Es imposible no mirar la fotografía una y otra vez en un intento morboso de encontrar la cara de la chica que enamoró a Hollywood y al mundo entero en la película Jerry Maguire.

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Renée niega rotundamente que haya pasado por quirófano y algunos expertos aseguran que podría tratarse de un simple exceso de bótox en la línea de la frente y los pómulos. No lo podemos saber con certeza, pero lo que está claro es que la actriz ganadora del Oscar por Cold Mountain nos ha dejado a todos con la boca abierta. ¿Seremos capaces de reconocerla cuando la veamos en su próxima película?

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