El asombroso cambio de Renée Zellweger ha sido de lo más comentado de la semana. Portada de numerosas revistas, la actriz fue el punto de mira después de su aparición en un evento celebrado en Beverly Hills, en la que posó con su "nuevo" rostro, casi irreconocible. Estamos acostumbrados a ver a la actriz con diversos cambios de look, sobre todo en cuanto a cambios de peso exigidos por el guion, pues cuando dio vida a Bridget Jones en la gran pantalla tuvo que engordar unos kilos. También se había realizado unos retoques en la cara, pero nada comparable con el cambio total con el que aparece ahora.

Durante esta semana, todos nos hemos preguntado el por qué de su nueva cara.

Pues bien, según la misma Renée ha declarado para la revista People, está contenta de que la gente piense que está diferente. La explicación que ha dado en referencia a su nuevo aspecto, que se debe al más que evidente abuso de los tratamientos antiedad y la cirugía es que ahora lleva un estilo de vida más sano, tranquilo y feliz,y que se alegra de que eso se note.

La ganadora del Oscar lleva un tiempo alejada de las cámaras, pero antes no era así; a comienzos del 2000, su agenda estaba llena de proyectos, y su vida era muy estresante. Renée afirma que durante mucho tiempo estuvo sometida a estrés y a horarios imposibles, y que no se preocupaba de cuidarse a sí misma. Y que en lugar de parar y equilibrar la situación, tomó malas decisiones para ocultar su cansancio. Así, aunque no lo ha explicitado, suponemos que esas malas decisiones hacen referencia a los retoques que se ha realizado.

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Parece que con este cambio, Renée se suma a las famosas que intentan frenar o esconder el paso del tiempo en su rostro. Todos sabemos que la industria del cine puede ser cruel cuando la juventud desaparece, pues puede ser más difícil encontrar papeles pasados los cuarenta. Puede que este sea el caso de Renée, que tiene 45 y lleva unos años sin aparecer en la gran pantalla. Por esto, muchas abusan de los tratamientos y cirugías, como es el caso de Nicole Kidman, que reconoció haber hecho un uso abusivo del bótox, y a la que parece que se la ha borrado la expresión facial. A esta lista se unen famosas como Angelina Jolie, Jennifer Aniston o Gwyneth Paltrow.