La Mecca del Cine mundial, Hollywood, sigue recordándonos la canción de Pretty Woman, ¨la tierra donde los sueños se hacen realidad¨ cuando leemos los salarios gigantescos de estrellas como Robert Downey Jr, Dwayne ¨The Rock¨Johnson, y Leonardo de Caprio, pero no todo es color de rosa para los decenas de miles de trabajadores de la industria del celuloide.

Un reciente reporte de The Hollywood Reporter saca a la luz la enorme diferencia entre las ganancias por película de los artistas de moda y otros que ya han visto sus mejores años, o aquellos tras las cámaras, en los cuales recae el peso fundamental de crear ese mundo increíble que llena las pantallas de todo el mundo.

Un ejemplo notable es la supuesta oferta hecha por Marvel Studios a Mickey Rourke para trabajar en la tercera entrega de Iron Man por 250 mil dólares contra el 7 por ciento de las recaudaciones en taquilla a Downey Jr que le permitieron ingresar en sus arcas más de 60 millones de dólares. Si a ello sumamos que este ultimo recibió también un contrato por 12 millones de la firma de teléfonos HTC por concepto de publicidad, existe un abismo entre uno y otro.

Un experto hollywoodense afirmó que el estrellato asegura contratos millonarios, pero los menos afortunados han visto sus cheques reducidos drásticamente, en una tendencia que se disemina por toda la industria. En ¨El lobo de Wall Street¨ el abismo adquirió ribetes de espanto entre los 25 millones de DiCaprio, incluyendo bonificaciones, y los 60 mil dólares que fueron a manos de su co-estrella Jonah Hill.

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Mientras las pantallas parecen ser el hogar permanente de The Rock (52 millones), Liam Neeson (40) y sus contrapartes femeninas Jennifer Lawrence (35 millones, gracias sin duda a su participación en los muy taquilleros Juegos del Hambre), Cameron Diaz (18 millones tras explotar sabiamente su vis cómica en filmes como The Other Woman y Sex tape), el salario promedio en Hollywood entre los actores apenas alcanzó los 56 mil dólares anuales.

Lo mismo sucede entre los agentes de las estrellas, y los menos encumbrados. Un agente de mucha experiencia recuerda aquella época cuando ganaba entre 100 y 200 mil por cada producción donde su protegido actuara. Los tiempos han cambiado para muchos, dice, y ahora hay que conformarse con menos, si tu nombre no es Patrick Whitesell and Ari Emanuel, los cuales llegan a ganar unos diez millones anuales, o la increíblemente talentosa Tracey Jacobs, representante de Johnny Depp, la cual se rumora llega a los 9 millones en un periodo fiscal.

En otras palabras, el representante novato puede esperar un salario entre 50 y 60 mil dólares, mientras que los de más experiencia triplican esa cifra hasta el momento que se convierten en asociados de rangos de alguna agencia profesional, donde pueden aspirar a unos 400 mil verdes.

La lista continúa con las demás profesiones relacionadas con la industria cinematográfica, con algunos muy bien, otros no tanto, pero la moraleja es que, a pesar de mayores ingresos en las taquillas de todo el mundo, no todo lo que brilla es oro en Hollywood, ni todos los sueños se hacen realidad bajo el tórrido sol de California.