Me sorprende ver como cada temporada de Gran Hermano hacen lo imposible para alimentar el morbo de los que ven el programa y es que luego no quieren que se peleen, si sois los que estáis provocando que esto ocurra, y muchos diréis, pero ¿a qué te refieres?. Os lo cuento.
Omar es un chico de etnia gitana, madrileño que no ha tenido suerte en la vida en cuanto a familia se refiere, y que entra en Gran Hermano con su amigo Vitín, aquí conocerá a quien es su hermanastro, Alfredo, desconocedor de esta noticia, pero que como el programa se entra en parejas, tríos o con la cabra, pues los ponen con los dos amigos, los cuales al reconocer al hermanastro deciden ocultarle la verdad, aunque por poco tiempo.
Omar se empieza a encaprichar de una surfera hawaiana llamada Paula, una chica rubia, explosiva, aunque no me parece nada guapa, que en poco tiempo se enamoran como si se conocieran de toda la vida, y ya les podemos ver dando rienda suelta al amor, un amor que yo dudo mucho de él, debido a que el chico mira mucho a las cámaras.
Pero aquí no queda la cosa, Paula, pierde a su compañero, un mexicano que no sabe lo que es este programa y que le puede la presión y sus ganas por resolver una historia del exterior así que decide abandonar el programa, esto supone que Paula salga nominada el primer día y que se quede sola y haya que buscarle compañía, y quien mejor que la ex novia de Omar.
Así que ayer vimos la entrada en Gran Hermano de Lucía, una morenaza con carácter, que conoció a la primera a la que va a ser su compañera, Paula que empezó con la voz de niña pija, boba, y que acabó con una voz áspera y ruda al conocer que su nueva compañera es la ex-novia de Omar, y comportándose como una niña celosa se pasa todo el rato agarrada a Omar, el cual alucina cuando entra y se encuentra el panorama, incluso hace el comentario, cuando están sus compañeros, que solo le falta que aparezca el espíritu de su abuelo, ojo que hay una que ve los espíritus , así que no lo diga muy alto.
Así que a esperar acontecimientos estos días, donde yo sin ser adivino vaticino peleas verbales, celos y nominaciones difíciles de hacer y de ponerse en la palestra, así que Gran Hermano es para valientes.