Y es que todo el mundo se echa broncas en el plató de Sálvame. Tanto a Jorge Javier Vázquez como a Basile les encanta todo esto, cuanto más se echen broncas entre los colaboradores o con algún invitado de turno, más rating tendrá el programa. Es que les encanta el morbo, para qué negarlo.

Por un lado, Raquel Bollo contra Mila Ximénez que primero se dicen de todo y luego una le dice a la otra que no le toque las narices, amén de hacer una parodia sobre que está muy afligida por la inminente entrada a la cárcel de la Pantoja. Por otro lado, Kiko Matamoros al que sus compañeros de Sálvame le dicen que ha abandonado a sus hijos, entonces este amenaza con que si alguien dice algo sobre sus hijos y a él, que demandará a quien tenga que mandar.

A Lidia Lozano siempre la tienen de hija, todo el mundo le dice de todo y ella llora o se va de plató. Últimamente Chelo García-Cortés si bien no se deja amedrentar, por ahí anda la cosa. Patiño sigue un patrón de poner a los invitados en su sitio, con preguntas que los invitados prefieren obviar ante el ataque inteligente de sus preguntas. Belén Esteban opina, se moja a veces y habla poco de Jesulín. Gema Ruiz una periodista seria que ha bajado de nivel a la que nos venía estado acostumbrado. Rosa de Benito sigue con sus pantomimas y quiere ser la pobrecita del cortijo siempre con el mismo tema que ya cansa bastante que es el de su propia familia.

En fin, el programa Sálvame en vez de tener entrevistas y noticias jugosas, sin llegar al amarillismo, no lo hace. Prefiere todos esos escándalos a que se haga un buen programa de prensa rosa.

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Pero muchas veces cansa hablar de lo mismo. Hablar Rosa todo el tiempo de Amador como lo hizo Belén en su momento de Jesulin, Raquel Bollo hablando de la Pantoja o de su hijo y Aguasantas o Chelo García-Cortés de la Pantoja también tendrían que sacarlas del programa porque no tienen tema para hablar ni de opinar de otras cosas.

La gente se asombra de que Chelo García-Cortés que era una buena periodista, se preste para esta clase de programa. Si el programa Sálvame cambiara todo su plantel y pusiera periodistas serios y colaboradores serios, presentando una noticia y debatiendo sería mucho mejor que un cotorreo e insultos en un plató que no conduce a nada, aunque la gente lo consuma viéndolo.