El artista gaditano mantuvo un sonado romance, de un mes, con la cantante Chenoa, y después de una ruptura dolorosa con su novia de toda la vida: Elsa Pinilla, apareció Lola Escobedo. Se presentó en un momento muy duro tanto a nivel profesional como personal del cantante. Le ayudó a ordenar su vida, le aporta la tranquilidad y serenidad que le hace falta a una persona tan pasional como es David. Le proporciona la alegría y la estabilidad que necesitaba y no encontró en sus dos anteriores y famosas novias.

Anuncios

Ha sido Lola Escobedo, la que ha devuelto la ilusión al cantante en creer en el amor y así lo refleja su amplia sonrisa.

Después de verse obligados a cancelar la boda a dos semanas, estaba prevista para el pasado 14 de junio, por motivos profesionales. La intensa agenda que el cantante tenía en verano le impedía poder disfrutar de la luna de miel al 100%. Al final, se casaron el 11 de octubre en la tierra del cantante, en la iglesia San Miguel (Jerez de la Frontera), donde fue bautizado e hizo la comunión.

Fue una ceremonia íntima, con un máximo de 150 invitados (entre familiares, amigos y compañeros de profesión del novio (Manuel Carrasco, Malú…)

A las 10:30 aparecía la novia en un coche de caballos, con un vestido blanco de encaje, con estampado de flores y con una gran cola de la firma Yolancris, rodeada de medidas policiales a causa de la gran expectación que ha creado este enlace en la localidad jerezana. El novio, vestido con un elegante chaqué con corbata azul, esperaba ansioso a su "castorcita" como cariñosamente la llama David.

Anuncios

Después de la ceremonia religiosa, el banquete nupcial se celebró en las bodegas González Byass con una decoración típicamente andaluza.

Su relación se hizo pública mediante las redes en agosto del 2013. Llevan 18 meses como pareja sentimental pero su relación profesional empezó hace 11 años atrás. Lola es su mánager en la productora RML, le apasionan los animales y la música. David ha encontrado en Lola su compañera de viaje y la su primera prueba de amor fue tatuarse, en sus muñecas, una ancla como símbolo de algo que "mantiene firme al barco, evita que se aleje, ejerciendo una fuerza a la cual la nave no logra resistirse", declara Lola.