La próxima edición de los Goya tiene presentador. Se trata de Dani Rovira, el cómico y actor que este mismo año ha roto con todos los pronósticos y ha pulverizado la taquilla, batiendo con 8 apellidos vascos el récord de recaudación de todas las películas españolas rodadas en castellano: más de 50 millones de euros en el tiempo que estuvo en las salas comerciales. Algo así no podía pasar desapercibido, y más cuando Dani es un conocidísimo cómico de monólogos, que antes de convertirse en el actor revelación de la temporada ya era uno de los grandes de la escena teatral española.

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Por eso la Academia ha confiado en él para que el próximo 8 de febrero se haga cargo de la presentación de una gala que va a ser mirada con lupa. Primero porque Dani supone en sí mismo un nombre que genera las más altas expectativas y la audiencia estará pendiente de cada chiste, cada movimiento que el cómico realice, para aplaudirlo unos, criticarlo otros. Segundo, porque este es el año que más recaudación ha logrado el Cine español en toda su historia y eso significa que muchos de sus espectadores habrán visto, masivamente, unas cuantas de las cintas que resulten nominadas, por lo que no solo verán la gala para opinar sobre ella sino también para aplaudir o rechazar los premios que vayan siendo entregados.

Y tercero porque el propio Dani Rovira tiene bastantes posibilidades de ser candidato a uno de los Goya que se entreguen esa noche, ya que su interpretación en los 8 apellidos vascos le puede otorgar candidatura en la categoría de mejor actor revelación, así que será interesante saber si el presentador se va de la gala con un premio en las manos.

Dani ha afirmado estar contento por la idea de que sea él el que los vaya a presentar, pero también admite un miedo lógico ante el reto que supone algo semejante en un país que no tiene ninguna simpatía hacia unos premios que considera politizados dentro de una cinematografía que tampoco se ve con buenos ojos por la habitual falta de películas comerciales capaces de conectar con el público.

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Pero este año es diferente. Los espectadores han aplaudido nuestras películas y el boca oreja ha funcionado, tanto con las grandes producciones como El niño, como con las pequeñas, caso de 10.000 Km, pasando por La isla mínima o la quinta parte de Torrente, que muy posiblemente opte a premios técnicos, de los llamados menores.

Esperemos que Dani Rovira deje el listón tan alto como en su día lo mantuvo Buenafuente o, antes incluso, Rosa María Sardá, presentadores ambos de un par de galas que fueron muy bien recibidas, especialmente aquellas de las que se encargó la actriz.

Por cierto que, en uno de esos años, 1993 en concreto, Rosa María tuvo el privilegio de entregar el Goya a la mejor actriz de reparto y la ganadora fue... ¡ella! Se lo dio a sí misma por ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?, en la que estaba colosal, por otro lado. Gran momento el que se pudo vivir en esa gala. ¿Repetirá Dani Rovira uno semejante? Habrá que esperar al 8 de febrero para saberlo.