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Estos días el Cine de terror es el que manda y a la mente de muchos aficionados acuden los clásicos del género para llenar de títulos populares y taquilleros las maratones que se suceden para tener la diversión garantizada Sin embargo, hay ejemplos que también son válidos y que, sin dejar de pertenecer al ámbito de los films que nos hacen taparnos los ojos debido al miedo que pasamos, también consiguen sacarnos una sonrisa. Se trata de las parodias, una vertiente del género de la comedia que suele ser muy bien recibida porque supone una mirada crítica a la vez que positiva realizada por admiradores de aquello que se disecciona. Por lo tanto el Humor que se obtenga del resultado va a ser sano, por muy negro que sea el tinte con el que se tiña.

Shaun of the dead, también conocida como Zombies party, de Edgar Wright, es una de las apoteosis de la parodia del cine sobre muertos vivientes. Wright forma junto a Simon Pegg uno de los dúos más reconocidos en la comedia británica y ambos protagonizan una película hilarante y disparatada en la que no falta el estrés, la crítica social y el gore. Ver a Shaun, el personaje de Simon, pasear por su barrio para ir a comprar a la tienda sin que se entere de que sus vecinos zombies lo persiguen es uno de los momentos más brillantes que podemos encontrar en el humor de la última década.

Y si queremos ir de originalidad en originalidad, adentrémonos en la Cuba zombie de Juan de los muertos. Matamos a sus seres queridos ¿en qué puedo ayudarle? es lo que responde cada vez que alguien lo llama para reclamar sus servicios.

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Y es que es un asesino de zombies, pero no uno cualquiera, sino aquel que mata a los familiares ya convertidos de quienes no son capaces de eliminarlos. Acción y mucho humor se ven las caras con los no muertos en un largometraje que ganó el Goya a la mejor película iberoamericana en el año 2013.

Cockneys vs. zombies, es otro título a tener en cuenta, aunque ya es más flojo que los citados, pero tiene momentos brillantes como el de esa anciana en el asilo que huye con su andador de un infectado de su misma edad, o Zombies nazis, película noruega en la que un grupo de amigos ve interrumpidas sus vacaciones en la nieve cuando un hombre los advierte de la presencia de nazis que han vuelto a la vida. La cinta tarda en arrancar pero una vez que lo hace es tan divertida que ha dado lugar incluso a una segunda parte, ya menos acertada.

Pero no solo los zombies tienen parodias. También los asesinos en serie. La saga Scream: Vigila quién llama, creada por Wes Craven pisaba ese fino terreno entre reírse del género y reinventarlo, algo que tiene más mérito que hacer únicamente lo primero, cosa que también consiguió la película de culto The cabin in the woods, en la que desde el comienzo se nos daba la clave de que la cabaña iba a pertenecer a un reallity show, dato que los concursantes, claro está, desconocían.

Lo que allí va a pasarles es objeto de risas, aplausos y admiración por parte de los fans más exigentes del género.

Aunque no conviene olvidar esa otra que no llegó a estrenarse nunca en cine que se tituló Tucker & Dale contra el mal. Un grupo de jóvenes va a pasar una agradable estancia en una cabaña en un idílico paraje en medio de un bosque que también cuenta con un lago. Pero Tucker y Dale, dos leñadores que se dirigen a la zona, se disponen a hacer los arreglos que su cabaña necesita. Dos grupos de personas completamente inocentes se verán envueltos en continuos malentendidos que provocan enormes carcajadas en el espectador, que ve cómo los códigos de este tipo de películas se dan la vuelta para parodiarlas con mayor eficacia. Y lo consigue de tal manera que lo recomendable es no perdérsela.