Es de risa lo de Rosa de Benito. Cada día no sabe más como llamar la atención y ser el centro del cortijo del programa Sálvame.

Ahora han dedicado un programa a Rosa Benito en que hacia el Camino de Santiago. Hablaba de sus temores, miedos, deseos. Como verán Rosa con tal de hacer dinero hace lo que sea y lo que los productores le propongan si hay una jugosa cantidad para sumar a su cuenta bancaria.

Es que ahora se le sumó lo de la venta del ático de Chipiona, donde el hermano de la más grande, Rocío Jurado vive allí. Claro que Amador Mohedano ha paseado a cuanta mujer de turno le toca para estar unos días o una temporadita con él y luego hacer plató.

Pero su nidito de amor con las amantes, tiene los días contados. Al parecer Amador necesita vender su ático, pero le debe al fisco y por lo tanto el dinero solo pasaría por delante de sus narices.

En el programa Sálvame corroboran a ver quién de los dos está más interesado o si hay algo entremedio. Y si, como ha anunciado Rosa de Benito que ha perdonado a Amador. Pero lo que no ha dicho la muy picarona de Rosa es que supuestamente le ha dicho a Amador, encárgate de la venta y compremos otro piso para los dos sin ninguna amante de por medio pise ese lugar en el que solo pisara Rosa de Benito.

Aunque ayer ha desmentido que ella tuviera conocimiento de la venta del ático, está más que claro que como gana mucho dinero y tiene un salario fijo, Amador está a su merced, porque todos los santos meses Amador siempre recibe su "salario mensual" por parte de su "ex esposa".

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Lo cual de ex no tiene nada, pues aún sigue casada con Amador, si se hubiese divorciado realmente, también estaría la separación de bienes en que ambos tienen. Pero no. Creen que los televidentes nos creemos la farsa montada solo para hacer caja.

Por un lado es verdad que Amador está acabado, un hombre vividor, borracho, que no tiene autoestima y mujeriego y por el otro una mujer humillada porque ha visto a un "ex esposo" que le engañaba, que con el dinero que le manda hace lo que quiere, sin pagar nada para sostener la casa. Pero que le reditúa poder contar su vida privada aunque tenga ciertos matices de verdades y mentiras.