Los seguidores de True Detective están ávidos de nuevos episodios. La primera temporada ha sido un auténtico éxito de la HBO, que, entre otros logros, ha vuelto a poner en el candelero a Matthew McConaughey: si bien llevaba un par de años dejando atónitos al público con sus enormes interpretaciones en películas mucho mejores que aquellas comedias románticas por las que se le llegó a conocer, no es menos cierto que True Detective levantó pasiones ya antes de que el actor se hiciera con su merecido Oscar por Dallas Buyers Club.

Ocho capítulos fueron los que encumbraron a esta miniserie a lo más alto del podio de productos televisivos más respetados de los últimos tiempos, y eso es mucho decir, ya que hace años que se habla de una nueva Edad de Oro de las Series, en las que parece que la que se emitió ayer era mejor que la de anteayer pero peor que la que veremos mañana.

Pese al éxito de Woody Harrelson y Matthew McConnaughey en la primera temporada, ninguno tenía previsto volver en una hipotética segunda, de realizarse. Y, sí, se rodará, pero no con ellos, aunque todavía no está concretado el reparto completo. Por ahora se sabe, confirmado por él mismo, que el irlandés Colin Farrell será el protagonista. Pero el presidente de la HBO desveló que en esta ocasión serían tres, y no dos, los policías, y que uno de ellos sería una mujer. En ese caso se ha especulado con la posibilidad de que fuera la actriz inglesa Rachel McAdams, pero no se sabe más, de momento, acerca de este dato.

La nueva temporada tendrá otros ocho episodios, estará ambientada en Los Ángeles y hablará de la historia oculta de su sistema de transporte. Un cambio radical respecto a la primera temporada, en la que los policías tenían que descubrir a un asesino en serie en Louisiana.

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Y como pasa siempre que algo es muy esperado, se critica cada decisión previa a conocer el resultado. Colin Farrell, un actor modélico con evidentes problemas para elegir bien los proyectos, ya es dardo de las opiniones negativas. Con un buen director, el que parece que a priori puede ser un buen personaje, el protagonista de Tigerland no tiene por qué defraudar.

Lejos del espejo del antaño mediocre McConnaughey tenemos el ejemplo de Mark Wahlberg, un nombre que fue poco respetado en los proyectos serios hasta que Martin Scorsese le dio el papel secundario del agente Dignam en Infiltrados. Y su espléndido trabajo le supuso una nominación al Oscar que tenía que haber ganado. Posteriormente volvió a demostrar su valía en El luchador, por la que consiguió su segunda nominación a la estatuilla y más adelante nos volvió a convencer gracias a Dolor y dinero, de Michael Bay.

Hoy Wahlberg es un actor con una carrera más interesante que, si bien no se ha ganado del todo un rotundo prestigio, no está tan denostado como en años pasados.

Y si Farrell no ha vuelto a lograr el que tenía probablemente para él sea el momento de protagonizar un producto bien acabado, con un director, o directores, si son varios, que lo lleve por el camino correcto, demostrándonos a todos que sigue siendo aquel que un día prometía lo que hoy puede cumplir.