Hace unos días Sergio Ramos, su pareja Pilar Rubio y su madre salían de un restaurante después de cenar y, a la salida, una periodista les estaba apuntando con su móvil para hacerles una foto de cerca. El jugador del Real Madrid y de la Selección Española, levantó la mano para decirle que no tomara esa foto, aunque la periodista hizo caso omiso y disparó el flash sacándolos a los tres en la foto, con Sergio en primer plano y con la mano levantada como para tapar el objetivo. Lo que sucedió después fue diferente según quién sea el que lo cuente.

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Porque la versión de la periodista refleja que el jugador la amenazó y la agredió, pegándole un manotazo en el pecho "que me hizo daño". Según el futbolista, no hubo agresión alguna, sólo el intento de arrebatarle la cámara y el teléfono móvil al no querer ella borrar la foto que les acababan de hacer, como le estaba pidiendo, de una forma airada como puede escucharse en el sonido del vídeo que también fue grabado, y que consiguieron guardar después del altercado.

Al principio fue una petición para que se la enseñara y luego la eliminara, pero al ver que ella se crecía y no tenía la más mínima intención de borrarla, el jugador del Madrid se empezó a poner nervioso y le dijo que como "tú invades mi intimidad y yo invado la tuya" e intentó arrancarle la cámara que llevaba colgada al cuello.

"Me dio un manotazo en el pecho que me hizo bastante daño, agarrándome por la camisa y la cinta que cuelga de la cámara y rompiéndome un collar que llevaba". Ella le dijo que lo iba a denunciar y entonces un amigo suyo salió en su defensa. Pilar Rubio, dejando de lado su cara más agradable y sonriente con la que sale ante las cámaras, se acercó a la chica y le soltó "A lo mejor el manotazo te lo doy yo, que sí te lo puedo dar y te puedo estampar contra esto".

La cosa fue en aumento y después de dedicarle "piropos" como "gorda, zumbá, sinvergüenza", o como le dijo la madre de Sergio ""Tú eres mongola, eres tonta.

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¿Esto qué es para provocar una pelea?" empezaron a gritar que iban a llamar a la Guardia Civil, a lo que Sergio contestó que la iba a llamar él, que se iba a enterar. Cuando llegó la Benemérita, y después de escuchar ambas versiones, acabó dándole la razón a la periodista, al no tener la obligación de borrar una foto hecha en la vía pública. La pareja de famosos negaron en todo momento que hubieran agredido a la periodista, pero la grabación deja pocas dudas de lo sucedido, a pesar de no poderse ver apenas nada.

Pero con el audio hay bastantes pruebas de lo que pasó esa noche. La fotógrafa ha presentado una denuncia contra Sergio Ramos por agresión, no siendo la primera vez que e denunciado por este motivo, ya que en 2008 el juez lo condenó a pagar 6.000 euros de multa a un reportero al que le propinó un golpe en la nariz tras una discusión en una discoteca de Córdoba.

Estamos de acuerdo en que la intimidad de las personas debe ser respetada, por muy populares que sean, pero si están en la calle o en un lugar público, ¿debe considerarse también como un momento íntimo? O en la calle, como fue tomada la foto que propició toda la secuencia que acabó con la llegada de la Guardia Civil, ¿es un derecho de estas personas el poder pedirte que borres una foto que les hayas hecho? Y, como en este caso, y otros muchos que suceden con bastante frecuencia, ¿la ley les ampara cuando, haciendo uso de la fuerza, pretenden (y en algunos casos lo consiguen) arrebatarte la cámara para borrar la foto o directamente romperla?

La ética profesional de los "paparazzi" deja mucho que desear, es totalmente cierto, y deberían de dictarse con total claridad cuáles son los límites que les permite realizar su trabajo sin invadir el espacio íntimo de sus objetivos famosos.

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Pero lo que debería también de sancionarse con un poco más de contundencia son los arranques de chulería por parte de estos personajes que se crecen en este tipo de situaciones y abusan de su fama para, usando la violencia en mayor o menor grado, salirse con su propósito, en vez de pedirle los datos y denunciarlos como debería ser. Pero en este país esto vende mucho, y la misma prensa del corazón propicia este tipo de altercados. Y como los políticos, a los que la mayoría odia, mientras se hable de este tipo de asuntos, sus casos de corrupción y otros temas de mayor importancia quedan aparcados temporalmente, prefieren no tomar parte para seguir ellos a lo suyo...