Siempre se nos ha dicho que Hollywood es un nido de víboras donde la primera reacción que puedes esperar de cualquiera que trabaje en el Cine es una puñalada por la espalda a la primera oportunidad que se presente a poco que intentes meter un pie en el negocio del cine. La verdad es que las imágenes que vemos muchas veces en la televisión llevan a pensar que esa impresión sobre Hollywood tiene pinta de ser verdad, pero incluso en un lugar como ese existen estrellas que se dedican a hacer su trabajo y saben que quien triunfa es el que más trabaja y no el que más cabezas pisa en el camino a la cima.

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Robert Downey Jr. es una estrella. Se ha ganado el derecho a que los demás tengan que mirarle desde abajo con talento, esfuerzo y dedicación. Ha estado en la cima, ha caído hasta el fondo y se ha vuelto a levantar para escalar a lugares aún más altos. Actualmente es el rostro de una de las lineas narrativas más importantes del proyecto de Marvel en el cine y muy posiblemente la más exitosa. Su poder en la industria del cine es enorme y no deja de crecer con cada una película que hace y lleva a cotas superiores de recaudación.

Además muchos aficionados a los cómics ven en él la perfecta representación de Tony Stark. Podría tener el ego enormemente grande y tendría razones para ello. Sin embargo los actores de verdad saben de lo que hablan.

Robert Downey Jr. es una persona humilde y que sabe que la mejor manera de que todos ganen mucho dinero es que todos y cada uno apoyen a los demás para ganar mucho dinero. Si una película de la franquicia supera a las suyas, se dice y punto. Las grandes películas solo deberían recibir aplausos, los que quieran criticar por envidia que lo hagan frente a un espejo.

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En este caso ha declarado que "Guardianes de la Galaxia" es la mejor cinta de Marvel y posiblemente la mejor que actualmente puede producir la empresa. Nada más y nada menos. Es sorprendente que pueda, y tenga, que ser noticia que un actor admita que una película en la que no ha trabajado sea mejor que las suyas. En qué mundo más cínico vivimos.