Las tortugas ninja nacieron hace ya treinta años como una respuesta de sus autores, Kevin Eastman y Peter Laird, a la estética oscura y algo deprimente que abundaba en las páginas de los Comics y novelas gráficas de aquellos años. Títulos como "Ronin" llenaban en ese momento las manos de los lectores adolescentes y no tan adolescentes de tramas llenas de sangre y venganza. En cierto modo era el momento de cambiar de tercio.

Los creadores de estos personajes decidieron diseñar a cuatro seres que representaran una versión deformada de la obra de Miller, como un acto de banalización de la misma.

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En cierto modo eran una versión más inocente y alegre de la temática ninja, con toques muy americanos como el que se situase en Nueva York o que dichos personajes fueran aficionados a las pizzas.

En primer lugar cambiaron su especie, convirtiendo a los samuráis y ninjas del antiguo Japón en tortugas antropomórficas procedentes de un líquido extraño que, al contacto con él, mutaban hasta tener una altura considerable a la par que la capacidad de hablar y razonar de una persona. Mismo proceso sufrió la rata mascota de un maestro ninja de la ciudad, que recibiría el nombre de Maestro Astilla o Maestro Splinter y que adoptaría a las jóvenes tortugas.

Además, podemos observar que su nacimiento como héroes resulta muy similar al de otro de los cruzados que más prestigio aportó en los 80s al propio Miller, como es Daredevil y su adquisición de poderes a través de un bidón de productos químicos.

Para aportar cierta solemnidad a las tortugas, aunque logrando el efecto de que el resultado suene aún más caricaturesco, los nombres de las tortugas serían el de cuatro grandes maestros del renacimiento.

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Leonardo (Leonardo Da Vinci), Donatello (Donato di Niccolò di Betto Bardi), Raphael (Rafael Sanzio) y Michelangelo (Miguel Ángel Buonarroti). El propio Splinter lleva el apodo del famoso Giovanni Di Ser Giovani, conocido como Astilla. En esa época las máscaras eran iguales, con lo que las únicas diferencias entre los cuatro hermanos eran sus armas. Unas espadas, un boo, unos sais y unos nunchakus respectivamente. Posteriormente, con la llegada de la versión ochentera de dibujos pudimos diferenciarlos a través de sus máscaras, pues las llevaban de diferentes colores.

Aunque en un inicio su aspecto era muy parecido al de una tortuga, tras los primeros bocetos llegamos a una versión algo más amable, con cabezas más redondas y sonrisas más grandes, aspecto con el que llegarían a la fama. El paso de los años ha traído cambios que han encantado a las nuevas generaciones y horrorizado a muchos fans de sus versiones clásicas, generando una brecha que hace que incluso en internet empiecen a surgir diferentes comunidades para cada una de las series y comics que han protagonizado las tortugas más gamberras de Nueva York.

Esperemos que el futuro nos traiga una versión que contente a todos y podamos brindar de nuevo todos juntos y en armonía. A fin de cuentas, todos somos aficionados a los cruzados del caparazón.

Así pues, los grandes de la Premier League empiezan con más sombras que luces, pero es lo habitual en los primeros encuentros del año. Lo importante es cómo acaba, no cómo empieza.