Desde que las nuevas fórmulas televisivas idearon una manera de atraer a más grupos sociales como espectadores para ampliar el rating, en la agresiva carrera interminable de todas las cadenas de Televisión que se disputan como si fuera algo de vida o muerte un 0,1% del mercado. Entre esas fórmulas, están los mal llamados "experimentos sociales" del tipo "Operación Triunfo", "Gran Hermano", "Supervivientes" y un sinfín de programas de esta índole, que bajo mi punto de vista y, por suerte para el sentido común de este país, el de muchas más personas, son pura bazofia que sólo alimentan el espíritu de competición y traición entre compañeros.

En esta misma línea, pero dedicados en principio a un tipo de espectador menos minimalista, neurológicamente hablando, que disfrute de un debate entre personas que defienden sus puntos de vista de diferentes aspectos de la vida, sean políticos, sociales o simplemente de la prensa del corazón, empezaron a aparecer en las parrillas de casi todas las cadenas programas como "Sálvame", "Aquí hay tomate", "La Noria", "Salsa Rosa" y un montón más de engendros que deformaron la idea de los antiguos programas de debate reales, de entre los que recuerdo con nostalgia el de José Luis Balbín, "La Clave", donde los contertulios hablaban de uno en uno, respetando en todo momento la palabra de los demás, pidiendo turno al moderador para tomar la palabra.

Yo era muy pequeño pero lo recuerdo con bastante claridad porque, a pesar de que para un niño menor de 12 años era bastante aburrido al no tener animación que llamara la atención a un pre-adolescente, era coordinado, correcto, educado, no se gritaba ni se insultaba nadie, y eso cala en la mente de cualquiera que tenga dos dedos de frente.

Actualmente, este tipo de programas es la deformación de ese ejemplo que he puesto. Una degeneración que parece que haya llevado a los tertulianos a una parada de frutas o de pescado en un mercado central, y donde, para hacerse escuchar, hay que elevar la voz por encima de la de los demás, aún a costa de que no se le entienda nada al estar 3 o 4 e incluso más personas vociferando. La figura del moderador se ha convertido casi en la de un domador en los antiguos circos, en los que habían animales salvajes a los que había que controlar a base de látigo.

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Por fortuna, este tipo de circos se han extinguido o están desapareciendo del escenario circense. Es una esperanza, porque me deja una puerta abierta para pensar que, igual que esos circos, puedan también desaparecer estos programas deleznables en sus formas, que no en su temática. Porque si programas como "La Sexta Noche", "El Debate", "Al Rojo Vivo" y otros de similar materia, se pusieran las pilas y empezaran a regular como se debe la participación ordenada y civilizada de los participantes en sus debates, incluyendo contertulios de distintos posicionamientos repartidos en un amplio abanico de posibilidades, en vez de llevar solamente a los que están en los extremos para generar mucha más polémica, ganarían mucho como programas serios y respetables. Y posiblemente conseguirían también que las personas que los vean empiecen a respetar a los demás cuando están haciendo uso de la palabra, imitando sin darse cuenta a esos contertulios que ven en sus programas favoritos, tal y como hacen ahora.

Todos ganaríamos mucho.