Escribir es un acto muy solitario, exceptuando los raros casos en los que un grupo de personas se juntan para escribir un relato entre todos (uno al teclado y los demás opinando alrededor). Incluso existen los casos en los que varias personas deciden escribir un relato acordando la trama y escribiendo cada uno una parte distinta del conjunto (normalmente después se intercambian para corregir estilos y llegar a un relato que suene minimamente unitario), pero hasta en estos casos uno se sienta solo frente al teclado y crea mientras nadie mira.

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Sin embargo si en algún momento escribes algo que a la gente le gusta lo suficiente como para que los personajes les importen, el asunto se vuelve de pronto algo extraño.

Muchos opinan sobre lo que deberías hacer y cómo deberían continuar la historia, a pesar de que no tienen demasiada idea de los sucesos que han tenido lugar entre bambalinas.

Desde hace muchos años esto es lo que le pasa al pobre George R.R. Martin. Todos opinan sobre cómo debe continuar, todos piden que determinado personaje muera, no lo haga o, incluso, que reviva si no ha muerto "en escena" y puede colar que realmente siga vivo. En este último grupo estaría como caso más destacado el de Syrio Forel, profesor de "baile" de Arya Stark y que, a pesar de que todos los indicios dicen que está muerto e incluso el propio Martin ha indicado de manera muy poco velada que está muerto, sigue en las oraciones de muchos fans, especialmente entre los que siguen la serie sin leer los libros. Entre los que todos desean muerto, hay más división, aunque posiblemente entre los mejores candidatos esté la madre del actual rey, Cersei Lannister.

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Luego está el caso de aquellos que no piden por sus personajes sino por lo que pase en la serie o los libros. El caso más curioso es el de algunas chicas que piden más escenas de sexo gay en los libros. La verdad es que no es que tengamos muchas, de hecho en los libros el sexo es más bien escaso al menos descrito explícitamente, pero resulta llamativo que esa sea una petición tan habitual. Por supuesto Martin hace mucho que se ha vuelto inmune a estos ruegos y, salvo pequeñas modificaciones, hace mucho que el libro está acabado en su mente y a la espera de teclear.