Llevar a la pantalla una "novela-río" (sin desembocadura previsible, se advierte) como la aclamada obra de George R. R. Martin A Song of Ice and Fire es una empresa titánica.

Lejos queda el desenfado rayano en la caspa de aquellos entretenimientos livianos de la Xena de Lucy Lawless o el Hércules de Kevin Sorbo. Si se pretende hacer un espectáculo televisivo de calidades cinematográficas sin precedentes en fantasía épica, como Game of Thrones, el desafío se agranda y el proyecto se convierte en algo serio.

Hoy las apuestas son más arriesgadas, especialmente si se tiene en cuenta que, detrás de una fastuosa serie de libros como la alumbrada por Martin, hay una legión de fans fundamentalistas dispuestos a pedir cabezas de guionistas, directores, actores, y hasta de los propios personajes.

De hecho, si fuera por los espectadores televisivos y por los lectores de la serie escrita, habría personajes que se hubieran apeado antes de la serie, otros que aún vivirían y otros que sencillamente nunca hubieran aparecido.

¿Qué ocurrirá con El Perro, The Hound, Sandor Clegane? ¿Vivirá? Ni el propio Martin lo aclara en sus libros hasta ahora, en una práctica habitual del ramo para tener a los lectores (y de paso a los telespectadores) encadenados al show como a una droga dura.

¿Es legítimo que crucen sus caminos en la pantalla personajes tan aparentemente dispares como el menor -es un decir- de los Clegane, antihéroe que se cisca en todo y en todos, y la formidable "antidama" guerrera Brienne de Tart? En los libros ello no sucede, al menos que se sepa hasta ahora. Pero eso no importa cuando el sucio intercambio de mandobles entre estos dos caracteres extremos, en el fondo parecidos, queda tan bien en la caja tonta.

Vídeos destacados del día

Del bueno de Sandor ya es legendario su "F**k the King" (en realidad, cualquiera de sus "F**k" es imprescindible), y queremos volver a oírlo a poder ser.

En el doblaje al español el pasaje pierde toda la fuerza: "Fuera el rey". La realidad siempre supera a la ficción.

¿Está viva Catelyn Tully, esposa del decapitado Eddard Stark, madre de su traicionado hijo Robb y de una dispersa camada de lobos? No serán pocos los espectadores que estén ansiosos por presenciar la justa -y probablemente sangrienta- venganza de esta madre desesperada.

Tyrion Lannister (personaje quijotesco como pocos en la serie), ya a salvo y lejos de King's Landing, donde era tan bien querido, ¿irá a parar a alguna otra celda infecta? ¿Seguirá su cabeza sobre sus hombros?

Lo sabremos en la esperada quinta temporada, que se va a rodar, entre otras localizaciones mundiales, en Andalucía. Dicen que Al-Andalus se parece al reino de Dorne en el sur de Westeros (Poniente), en alarde de originalidad comparativa (en ningún sitio se especifica que Oberyn llevara babuchas).

El emplazamiento del rodaje ha sido confirmado por el Ayuntamiento hispalense y la Andalucía Film Comission, empresa pública cinematográfica. Para un texto serio hace falta un decorado acorde, que sea, como diría Hemingway, veraz. Game of Thrones ha sido rodada hasta ahora en Croacia, Irlanda, Islandia y Malta. Ahora vuelve al Mare Nostrum donde el equipo de la serie aprovechará esta vez los ricos escenarios arquitectónicos y el patrimonio antiguo de Sevilla, para empezar.

Además, habrá localizaciones en escenarios tan selectos como la villa de Osuna. Deben haberse estudiado los asesores de localización la historia ursanoense, ya que haría sombra a la pseudohistoria de Game of Thrones. El propio Martin acaso la conoce ya (aunque se siente uno tentado a pensar que no; ni falta que le hace para sus fines). Pueden mirar la Wikipedia, pero es mejor entrar a ver la misma Universidad osunense y la colegiata renacentista y empezar a hacerse una idea. Osuna fue en tiempos prerromanos parte de la Turdetania. Los turdetanos descienden de los habitantes de la aún más antigua Tartessos, civilización rendida por los feno-púnicos en una época en que el Mediterráneo era un hervidero bélico (situación que parece no haber cambiado en los últimos 3000 años al menos). Resumiendo muy burdamente, después de los turdetanos fue de los romanos, bajo Marco Antonio, luego de los musulmanes (Oxona), luego de los castellanos, y así hasta hoy.

Por todo ello la serie televisiva Game of Thrones se distanciará de la literaria, ya que tendrá algo del aroma de la historia ancestral andaluza, con protagonistas como el Alcázar de Sevilla, de arquitectura tan difícil de difuminar que en realidad no precisará de maquillaje. Como se suele decir, el cine (y Game of Thrones es cine de primera pero televisado) y la literatura emplean lenguajes diferentes, por lo que podemos esperar cualquier cosa. Por suerte David Benioff y Dan Weiss y su equipo son personas muy, muy competentes, y tienen el aliento del propio Martin en sus profesionales nucas. Por fortuna también, es HBO la cadena responsable de Game of Thrones. Aquí en el sur nunca que se sepa hubo dragones, así que esperemos no ver tampoco las estelas de los aviones surcando el cielo, como en los estupendos episodios de Curro Jiménez.

La novela-río navega ya Guadalquivir arriba. ¿Se helará el Río Grande cuando llegue el invierno?