No es raro descubrir de vez en cuando a algún famoso que, pasada su época dorada, decide colaborar en proyectos de dudoso prestigio. Un ejemplo es el reciente caso de la taquillera saga de tres películas "Mercenarios" que en un intento más que conseguido de hacer dinero a mansalva ha querido resucitar sin pena ni gloria el extinto gancho comercial de actores como Steven Seagal, Mickey Rourke, Arnold Schwarzenegger o Silvester Stallone que en los 80 atraían público en masa a base de acción y testosterona.

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El hecho de ver a actores que una considera todavía dignos completando este tipo de elencos da un poco de pena y vergüenza ajena (a mí me pasa con Bruce Willis), pero parece que este destino comercial es algo más que común en Hollywood; sólo hay que recordar el caso más sonado hasta la fecha, el de Nicolas Cage quien, debido a sus problemas económicos (según las malas lenguas ha invertido todo su dinero en solucionar sus problemas de calvicie) se ha visto obligado a aparecer en películas de segunda (o tercera) como es el caso de El Motorista Fantasma (I y II), Kickass o El aprendiz de Brujo


Esto nos lleva a la reciente noticia de que para la segunda película de Bob Esponja, producida por Nickelodeon, han contado con Antonio Banderas entre su elenco. Esta célebre y surrealista serie de dibujos animados protagonizada por una esponja (Bob) que vive en el fondo del mar (en fondo Bikini) contó en su primer salto a la gran pantalla hace nueve años con el también incombustible David Hasselhoff metido en uno de sus papeles estrella, el de vigilante de la playa, en una escena que desbordaba guasa cutre a raudales (pero mejor reír que llorar ¿verdad?).

Pues bien, en la secuela Bob Esponja: Un héroe fuera del agua Banderas interpreta a un malvado pirata que dará a Bob y a sus amigos Patricio y Arenita más de un dolor de cabeza.

La película, que se estrenará en España el próximo diciembre, mezcla dibujos animados con imágenes reales, igual que su antecesora y seguro que será la delicia de los niños y de sus no tan niños (pero algo frikis) seguidores.