En unos meses, concretamente el 26 de Octubre de 2014, se cumplirán treinta años del estreno en Estados Unidos de la primera entrega de la saga Terminator. Sin embargo ya hoy se están sacando a la luz curiosidades sobre la película que resultan en muchos casos fascinantes. Os hablaré de algunas.

Todo empezó con un sueño, o más concretamente con una horrible pesadilla. En 1981, un febril Cameron estaba descansando durante el rodaje de una película de bajo presupuesto en Roma, cuando soñó con una enorme figura de metal saliendo de un incendio. Como los que hayáis visto la cinta sabréis, es una escena que pertenece a esta.

A la vuelta a Estados Unidos comenzó con esta idea a construir una película que pasaría a la historia.

Cameron insistió en que Sarah Connor fuera la heroína de la historia a pesar de las dudas de sus compañeros. En una época en la que la tendencia era la de usar a un héroe fuerte y masculino que salvase el mundo mientras la mujer miraba con ojos de intenso y arrobado deseo (no olvidemos que en esos años tuvimos Conan El Bárbaro, Conan El Destructor y Comando solo entre la filmografía de Schwarzenegger) el director quería hablar sobre esta mujer dispuesta a todo, incluido renunciar a toda su vida, por un hijo que ni siquiera ha tenido aún. A pesar de que durante la mayor parte de esta primera entrega es una mujer arrastrada por los acontecimientos, inexperta y muy dependiente del soldado enviado a salvarla, muestra una fuerza interior que hace que al acabar esta primera aventura sea tan dueña de su destino como para representar de un modo u otro y durante toda la saga el centro de la vida de su hijo, incluso a través del tiempo.

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No es la protagonista nunca, pero es siempre la figura alrededor de la que gira todo.

A diferencia de su secuela, Terminator es una película cuya trama tiene lugar casi por completo por la noche. Esto no es solo una licencia del director, que pudo haber decidido darle ese ambiente por algún tipo de interés artístico, sino por una razón meramente económica. Es más barato grabar de noche si necesitas de escenarios concretos, pues son las horas en las que los estudios de grabación tienen menos demanda, la gente no gusta de trabajar de noche. Para reducir el presupuesto, dado que aún estaba empezando, Cameron grabó de noche y eso le permitió reservar todo su dinero para aspectos más cruciales de la película, como su flamante Cyberdyne Systems T-800 modelo 1.0.1, nuestro Arnold Schwarzenegger.

Hablando del Governator, Schwarzenegger era el hombre elegido para el papel de Kyle Reese, soldado enviado desde el futuro para salvar a Sarah Connor y al que acabaría poniendo cara Michael Biehn.

Para la máquina se tenía pensada cara de O.J. Simpson. Cameron se negó a este último punto, no le interesaba una película de un negro persiguiendo a una blanca por las calles para matarla. Tengamos en cuenta que esto fue casi una década antes de su juicio por asesinato. Cameron y Schwarzenegger tuvieron una entrevista para hablar sobre su personaje, pero en cuanto le vio de cerca el director lo tuvo claro, acababa de encontrar a Terminator. En un principio el actor austriaco se negó a considerarlo, era un actor de acción en sus comienzos y no podía permitirse el lujo de ser un villano y menos uno tan despiadado. Cameron le explicó que Terminator no sería visto así por el público, el T-800 era una maquina muy cool que encantaría a todo el mundo, sería un empujón para su carrera. Al final, durante sus años en política, le acabaron llamando Governator. Cameron no se equivocó un ápice.

Irónicamente pasó algo parecido con el personaje de Sarah, la actriz Linda Hamilton, que acabó interpretándola, no estaba nada convencida de la idea. Pretendía ser una actriz de teatro, con obras de William Shakespeare en su curriculum, el forzudo de Graz no entraba dentro de sus planes. Sin embargo el trabajo era el trabajo y aceptó. En cuanto le vio caracterizado entendió lo grande que iba a ser esa película.

Al final, ese salto de fe generalizado dio sus frutos. Tras su estreno las críticas fueron excelentes y el recibimiento en las salas arrollador, había nacido una saga que marcaría un antes y un después en la vida de varios de sus integrantes.

Schwarzenegger dejó de ser un actor con un acento horrible para ser una estrella.

Linda Hamilton obtuvo excelentes papeles después de aquello.

James Cameron hizo Alien, el octavo pasajero.

La saga dio para, hasta ahora, una serie, tres películas más y merchandising para enterrar al robot en productos. A veces los sueños se cumplen.