Un autobús turístico atestado de curiosos recorre a diario las calles de Los Ángeles. Su itinerario no es otro que mostrar las mansiones más presuntuosas y colosales de la ciudad, la gran mayoría propiedad, como no podría ser de otra forma, pertenecen o han pertenecido al star system hollywoodiense.

El autobús desacelera, es una parada ineludible, y los turistas se pegan a los cristales para vislumbrar el detalle escondido de la verja principal: el rostro de Mickey Mouse. Se encuentran en Homly Hills, uno de los barrios más lujosos de la ciudad, frente a la que fue residencia familiar de Walt Disney.

La mansión, que desde hace años ya no pertenece a la familia Disney, se acaba de vender por 74 millones de dólares, alrededor de 55 millones de euros.

Los nuevos propietarios, que han preferido mantener el anonimato, no solo disfrutan de la fantasía con la que el magnate de los dibujos animados quiso impregnar su hogar, que incluye el emblemático túnel en forma de S por el que discurría un tren de vapor en miniatura, sino también de las lujosas remodelaciones que su último propietario.

El empresario Gabriel Brener, que compró la casa en 1997, no se conformó con reformar la mansión sino que compró la casa vecina para ampliarla. El resultado final de la propiedad se compone de ocho dormitorios, 17 baños, un gimnasio y diversas estancias de ocio entre las que destacan un minicine, una piscina que incluye una casa de invitados, una pista de tenis y otra de golf.

Aún se pueden contemplar los rosales que Lillian Disney, esposa del genio de la animación, plantó y, sin duda, todavía se respira la magia que inspiró a Walt Disney y le ayudó en la creación de un mundo de sueños y finales felices.

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