Tiene el aroma del verano y ese sabor de las galletas de la infancia: ¡es que es coco!. A veces basta con escuchar su nombre para viajar con la mente a un oasis de paz, lleno de palmeras y playas blancas.

En algunas entrevistas, Angelina Jolie jura comenzar el día con una cucharadita de aceite de coco, porque es un remedio que le da vitalidad. En el campo de la belleza está de moda entre las famosas, como por ejemplo Emma Stone, que usa de aceite de coco como limpiador natural, Poppy Delevingne se rocía la piel antes de ir a dormir, Miranda Kerr lo emplea para suavizar las cutículas, y Sarah Jessica Parker lo tiene como imprescindible para domar su cabello leonino.

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Sirve tanto para el cabello como para la piel. El coco es un verdadero aliado de la belleza

El coco contiene muchos beneficios para la piel y el cabello, más de lo que imaginamos.

Además, se usa en varias versiones y "texturas": aceite, leche y agua. Su elección depende del tipo de cabello y la estación en la que nos encontremos: durante el verano, por ejemplo, la necesidad de nutrir el cabello es mayor, así que optaremos por productos con una consistencia más espesa.

Aceite de coco

Gracias a su estructura, es un aceite especialmente eudemémico, que es similar a la piel y el cabello. Esto significa que sus grasas naturales están perfectamente vinculadas a las de nuestro cuerpo, fundiéndose en una "amalgama" que no engrasa ni se pega. La razón es exquisitamente orgánica: los ácidos grasos con los que se elabora el aceite de coco tienen una estructura de cadena media (¡imagina esos búnkeres que los químicos "dibujan" para explicar visualmente una molécula!). Esta característica hace que el aceite de coco penetre más profunda y rápidamente tanto en la piel como en la fibra capilar.

Traducido a la práctica: nutrición intensa y cero rastros de grasa!

Si lo usamos para el pelo veremos que sirve para suavizar el cabello profundamente, para fortalecer el tallo y para neutralizar los efectos de la cal.

El aceite de coco también es excelente como acondicionador incluso con el pelo seco, bastará con poner una pequeña cantidad en los dedos y aplicarlo por las puntas del pelo. Se acabó el cabello encrespado y dañado.

Puede incluso usarse como un tratamiento anticaspa, porque el coco contiene propiedades antifúngicas e hidrata el cuero cabelludo. Para ello aplicaremos un poco de aceite de coco en las áreas descamadas, lo dejamos actuar durante 15 minutos y luego lo lavamos con el champú habitual (os recomiendo algún champú tipo Lambdapil que aporta vitaminas y le da fuerza al cabello sin agredirlo). Notarás un cabello nutrido e hidratado sin que quede graso.

Los beneficios del coco para la piel

Como el coco es rico en antioxidantes, actúa como un nutriente natural y humectante en todo el cuerpo, ya que repone los aceites presentes de forma natural en la epidermis.

¡El uso regular hará que la piel sea suave, sedosa y con menos arrugas! Sí, sí, como lo estáis leyendo, es un anti-edad excelente porque es rico en vitamina E, esencial contra la sequedad, la pérdida de elasticidad de la piel [VIDEO] y el ataque de los radicales libres. A pesar de su ligereza, ¿temes que el aceite de coco sea graso para tu piel? Consejo: úsalo después de bañarte sobre la piel humedecida.

Leche de coco

Se obtiene de la pulpa de coco. Es conocida por sus propiedades nutritivas y suavizantes para la piel y el cabello. Es apto para todo tipo de cabello. Nutrir la fibra capilar no es solo algo que deban hacer las personas con el cabello seco, sino de todo el mundo, porque es una garantía de pelo fuerte y sano.

Agua de coco

A diferencia de la leche, el agua de coco [VIDEO] está presente de forma natural en los cocos. Para preservar sus propiedades altamente hidratantes, se extrae de cocos aún jóvenes de Brasil.

És más ligera que la leche, y se usa en casos de cabellos que necesiten un aporte de hidratación. Es idea para el cabello áspero y deshidratado.

Curiosidad

Su nombre original es "COCO", que en español arcaico significaba "cara de mono". Parece que a mediados del siglo pasado, los exploradores españoles, desembarcando en la costa tropical, se sorprendieron con esta fruta extraña, redonda, dura y peluda, y les pareció que se parecía a ¡una cabeza de mono!.