Según lo define la RAE, un loco es alguien "que ha perdido la razón". Eso ya lo sabíamos. Pero tal vez no sabíamos que loco es alguien que en sus mejores tiempos sólo tenía una enfermedad mental pero que esa acabó evolucionando tanto que le costó el juicio.

El problema de los que pierden la razón es que (cuando no toman medicación) cometen actos a veces verdaderamente molestos con los demás: son personas que te contestarán mal, personas desdeñosas, con desaires. Personas que, en el peor de los casos, pueden llegar a la agresión.

En nuestra sociedad humana impera la siguiente ley, que todos aplicamos continuamente: te devuelvo lo que me das.

Así, si me tratas bien, te trataré bien y si me tratas mal, te trataré mal. Por tanto, ante un loco, que no se porta bien (y que, al no actuar con libertad, pocas veces es responsable de ello), ¿estamos preparados para darle bien en lugar de mal cuando irrumpa contra nosotros? Yo más bien creo que no. Parece que no podemos deshacernos de nuestro acentuado sentido de justicia.

El loco es la pieza que no encaja y la que no encajará nunca. Desde aquí me gustaría pedir y apropiarme de mayor solidaridad con esas personas que, en un acto de locura del que no son responsables, pueden llegar no sólo a hablar mal, sino a agredirnos. Aunque nos protejamos de ellos, ¡no nos los tomemos tan en serio! Y empecemos a tratarlos como lo que son, enfermos mentales.

Si nosotros estuviéramos en su lugar, ¿podríamos evitar el tratar con desdén a alguien? ¿Podríamos evitar herir? Porque no hemos de juzgar a un hombre hasta que estemos en sus zapatos, o como decía Julio César (que se tapaba un oído cuando venían acusando a alguien), "ese oído lo reservo para escuchar al acusado".

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Los enfermos mentales cargan con más de una cruz, no sólo con la pesada cruz de su enfermedad. Si eres un enfermo mental, puedes encontrar el alivio no sólo de la medicina (con la cual, repito, conseguirás no ser agresivo), sino de, por ejemplo, los Servicios Sociales de tu comunidad. ¡Cuántos enfermos mentales, después de tomarse el tiempo necesario su medicación, razonan: "¿Pero yo fui capaz de hacer esto?". Y nunca más lo hacen.

Abogo por que los enfermos mentales tomen siempre su medicación (son muy reacios a ello), y no dejen ninguna visita a los médicos pertinentes. Necesitan de esas ayudas para empezar a comportarse correctamente, para conseguir la estabilidad clínica o la remisión. Y los demás, a defendernos menos de vosotros y a ayudaros más.