Los Alimentos procesados, productos de una industria de la alimentación que en muchos casos facilitan la vida pero en otros contienen componentes poco saludables, están a nuestro alcance en toda clase de supermercados y dispensadores automáticos. Es cierto que la bollería industrial o una lata de refresco nos puede arreglar un almuerzo en un ajetreado día de trabajo. También es cierto que una cervecita al terminar la jornada o la acostumbrada copa de vino en cada comida nos puede alegrar la sobremesa. Pero no deja de ser evidente que el uso cotidiano de estos productos constituye de por sí un abuso, por mucho que puedan ser un placer para muchos.

Sin embargo, hay otra serie de productos naturales que, tomados en su justa medida y combinados con una dieta equilibrada, pueden ser inocuos o incluso sanos. Eso sí, abusar de ellos puede conducir una vez más a un desequilibrio que los tornará "venenosos" para nuestro Organismo. Vamos a comentar algunos de ellos de forma que nuestros avezados lectores puedan ponerse en guardia contra sus peligros y disfrutar sin preocupaciones de sus beneficios.

El tabaco, la patata o el pimiento son plantas solanáceas. En sus partes verdes, estas plantas acumulan sustancias tóxicas. El problema es que el tomate también forma parte de esta familia. Y si se llegara a tomar demasiado tomate verde, se podrían llegar a padecer desde dolores de cabeza hasta alucinaciones. Cuidado con el tomate.

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La berenjena, otra hortaliza para poner en cuarentena. Al tomarla al horno, una pequeña parte de sus alcaloides tóxicos se mantienen activos, con lo que al ingerirla nos intoxicamos un poco. Si se toma cruda, nos intoxicamos todavía más. Naturalmente, habría que consumir kilos y kilos para notar algún efecto, pero la posibilidad está ahí. Para consumirla con seguridad, ha de cocerse muy bien.

Los zumos de frutas, por muy naturales que sean, pueden inducir diabetes si se toman con demasiada frecuencia. La verdad es que es mejor tomar la fruta entera en lugar de su zumo. Alimentándonos de zumos creemos que nos estamos cuidando cuando en realidad nos estamos metiendo una bomba de azúcares libres en el cuerpo. Así pues, convirtiendo ésto en un hábito, estamos tomando la autopista hacia la diabetes y la deficiencia de vitaminas B1 y B2.