La regla número uno es lavarse las manos con frecuencia. Ésto ayudará a proteger la propia salud y la de aquellos que nos rodean. En nuestras manos habitan miles de bacterias y virus, no mantenerlos a raya con una higiene adecuada facilitaría las infecciones. Así que ya sabe, lavarse las manos las veces que sean necesarias es una buena opción. El virus de la #Gripe es muy resistente y se puede contagiar por el simple contacto físico. Por lo tanto, hay que lavárselas antes de comer, antes de cocinar, después de haber usado el transporte público, antes de tocar a un bebé o a una persona mayor por su vulnerabilidad a las infecciones...etc...Al menos diez veces al día.

Llevar una mascarilla queda raro en los países occidentales pero es una práctica común en Asia. La mascarilla nos protege a nosotros mismos y a los demás de los agentes patógenos que hay en nuestro ambiente. Un estornudo dejará de ser un foco de infección. Usar una, especialmente en períodos de epidemia, será muy útil desde el punto de vista de la prevención.

No llevarse las manos a la nariz, no rascarse ni, por supuesto, sacarse mocos con las manos. Ésto produciría una evidente oportunidad de infección para el virus de la gripe. Llevarse las manos a la nariz es darle facilidades al virus para que entre en contacto con las mucosas del cuerpo y comience la enfermedad.

Ventilar bien la casa, incluso en invierno cuando no apetece que el frío entre. El ambiente ha de estar lo más limpio posible.

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También puede ser interesante usar algunos aceites ambientadores que ayuden a desinfectar como los de pino o eucalipto, siempre que no haya en casa niños ni mujeres embarazadas.

Evitar los lugares masificados como los trenes en horas punta, los centros comerciales o las calles muy concurridas durante periodos de epidemia. Es evidente que cuanta más gente tengamos alrededor más fácil es contraer la gripe.

Nunca compartir el cepillo de dientes entre varios miembros de la familia. Usando cada uno el suyo se podrá evitar que todos en casa caigan enfermos al mismo tiempo. Ésto suena evidente, pero resulta increíble cómo hay gente que aún conserva éstas prácticas insalubres.

Algunos otros consejos que podrían servir son: Consumir un extra de vitamina D en periodos de epidemia también es útil, al reducir el reforzar el sistema defensivo del cuerpo. Usar humidificadores, que tenderán a hacer al virus más pesado y a moverlo a las capas bajas del aire de las estancias. Finalmente, mantener una cierta higiene de vida sirve para mantenerse sano y con un sistema inmune fuerte: hacer algo de ejercicio, comer equilibradamente y no fumar. #Prevenir #Salud