Lo primero es aceptar que uno nunca va a ser del todo feliz. Esa #felicidad de anuncio que nos venden no existe: perfecta, sin paliativos y que siempre reluce más que la #Vida propia. Repitan conmigo: la felicidad absoluta no existe. La vida, de por sí, lleva una carga de injusticia y horror que no podemos evitar. La vida tiene su parte de negatividad y su parte de maravillosa dulzura y, entre medias, muchas tardes de domingo aburridas. Hay que aprender a sacarle todo el provecho posible a lo que tengamos porque ya sabemos lo que pasa al final. ¡La vida es lucha, amigos!

Lo segundo es aprender a relativizar las cosas. Nada es absolutamente terrible o completamente horrible.

Ni siquiera la muerte inminente. Puede ser doloroso, pero a todos nos va a matar la propia vida. La muerte contiene a la vida como el esqueleto es contenido por el cuerpo. Es sensato tener miedo a morir, está claro que miramos a ambos lados de la calle antes de cruzar por algo, pero preocuparse en exceso hasta amargarse la existencia no tiene sentido.

Habiendo aceptado que las cosas no son ni pueden ser perfectas, hay que ponerse manos a la obra. No vale la apatía ni el derrotismo. Hay que identïficar qué cosas nos gustan, cuáles de ellas son posibles y ponerse en marcha para conseguirlas. Sin excusas. Pensando cómo dar cada paso y alegrándose de darlo. Cosas que nos hagan felices a nosotros y si es posible a los demás. Evitar dañar a otros, por favor.

Los pequeños placeres han de ser el pan nuestro de cada día.

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Siempre podemos encontrar cosas positivas y agradables en toda situación, por negativa que parezca en un momento determinado. Hay que perdonarse a uno mismo cada día. La ternura de no ser demasiado exigente con uno mismo es fundamental y ensar en todo lo bueno que tenemos. Aún en la peor de las situaciones, en cautiverio o muerte inminente, siempre tenemos algo aunque sólo sea nuestra respiracion. En el mejor de los casos, tendremos mucho de qué alegrarnos.

Ser afectuoso y ver el lado bueno de los demás: aunque sean malas personas. Funciona. 5 minutos al día aunque sea y se volverán menos negativos para ti. Eso sí, nunca se dejen aplastar por nada ni por nadie. Hacer ejercicio o practicar algún deporte que nos guste es importante para que el cuerpo se sienta vivo y sano. Hace milagros con nuestras emociones. Ellas emanan del cuerpo, no lo olividemos. #Salud