No hay duda alguna en la necesidad de desarrollar nuevas habilidades para mejorar la administración del estrés en nuestras vidas, vivimos apasionada o indiferentemente pero de igual manera sufriendo los embates de la adrenalina y de una constante tensión que no nos permite fluir libremente. La ciencia nos revela muchos de los secretos de la existencia y ha expuesto muy claramente los efectos fisiológicos de la exposición constante al estrés, que sin duda es muy bueno en la dosis apropiada para mantener nuestra condición física y nuestra supervivencia, pero que también puede acelerar nuestro envejecimiento por oxidación y desmejoramiento de las capacidades de nuestros órganos que permiten la alquimia interna y nuestro óptimo crecimiento y desarrollo.

A través del tiempo, el hombre ha expresado sus emociones y sentimientos con palabras y acciones, valiéndose de una gama de actividades que van desde la danza hasta la escritura, de manera individual y grupal, lo que les permitió estar en una conexión intensa con el aquí y ahora desde su templo cuerpo, pero igualmente en la medida que han evolucionado y desarrollado tecnologías y medios de vida, se ha vuelto más sedentario y desconectado de la grandeza de su vehículo o cuerpo denso.

La carrera muchas veces desenfrenada hacia el logro de nuestras metas compromete nuestras reservas de energía física que a su vez está íntimamente relacionada con nuestro estado emocional y espiritual, mermando en nuestro potencial y disfrute de ese regalo maravilloso que se nos da cada día.

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La manera de recuperar energía y capacidades es recuperar la conexión con nuestro ser como un todo y elevar nuestro nivel de conciencia, asumiendo una actitud más responsable con nuestro rol en este plano, definiendo un propósito y actuando en consecuencia, volviendo a nuestro hogar y dejando de ser extranjeros en nuestro cuerpo, habitándolo y dándole el amor y cuidado que se merece, cultivando el amor y la fe, no desde posturas religiosas o prejuiciadas, asociándolas con ideales románticos ni mucho menos, sino como fuerzas o energías muy poderosas que definen el rumbo de nuestra vida y que provienen de un creador superior que vive en cada uno de nosotros y que ha estado siempre y por siempre cuidando de su creación, al margen pero presto a manifestarse.

Las antiguas expresiones y prácticas afortunadamente se han ido transmitiendo por los cuidadores de la tradición y hoy día vemos como la humanidad ha vuelto la mirada hacia las practicas ancestrales para recuperar, mejorar y conservar su Calidad de vida, a la par de los descubrimientos científicos se valida la influencia de nuestra actitud en nuestra condición de salud y la manera como la lógica reversa puede devolvernos un estado pleno y sumarnos al grupo de los promotores de bienestar asociado al ser.

La medicina alopática tienen un gran aliado en las terapias complementarias para tratar las Enfermedades crónicas, y el reconocimiento de tales terapias por la OMS y la novedosa medicina integrativa vislumbran un horizonte de posibilidades maravillosas para la humanidad.

Así que si se siente afligido, cansado, desmotivado o enfermo...reúnase consigo mismo en sus aposentos, revise su vida, póngase en silencio y en la quietud se mostrará la unidad con su ser interno, revitalícese y tome acción, consulte a su médico y salga a caminar, reúnase con personas que le llenen de energía, dibuje un paisaje interno lleno de color y emprenda nuevos proyectos, y recuerde... ¡nunca estamos solos!