En el primer artículo hablábamos del running, de cómo hacer un entrenamiento de #running completo en lo físico y en lo mental y que, además, se adapte a las necesidades que requiere tu cuerpo. En esto, además de una dieta óptima, es fundamental escoger una estrategia adecuada a la hora de planificar mi entrenamiento de running. Para que te hagas una idea, te ofrecemos tres estrategias generales para que te identifiques con alguna de las estrategias. Pero serás tú mismo quien la acabe adaptando de la mejor manera. 

Ectoformo:

Suelen ser personas con mucha dificultad para ganar peso y masa muscular. Es decir, un entrenamiento de running al uso, con la misma intensidad y tiempos muy largos, no le hará ganar masa muscular, sino todo lo contrario.

A estas personas, les vendrá mejor un entrenamiento de running más corto pero mucho más intenso: variando de intensidades, cambiando mucho el ritmo y con pausas muy largas con las que dar tiempo al músculo a regenerarse. Es decir, se centrará más en un entrenamiento de fuerza que resistencia, sin renunciar a este venerable deporte. Asimismo, en las pausas podrá hacer flexiones, sentadillas, abdominales o cualquier ejercicio relacionado con la fuerza.

Mesoformo:

Suelen ganar músculo con bastante facilidad, suelen ser definidos y atléticos. Eso no les priva de hacer un entrenamiento global de running tocando un poco de todo. Alterna largas sesiones a baja intensidad con sesiones más cortas a mayor ritmo. Haz una sesión destinada a velocidad con carreras cortas a máxima intensidad y pausas largas para recuperar, ya que para mejorar la velocidad es necesario estar fresco y no cansado.

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Endoformo:

Son personas con tendencia al volumen. Acumulan grasa con facilidad pero también músculo. A estas personas son las que mejor les viene el clásico entrenamiento de running, con intensidades medias o bajas y tiempos muy largos sin ninguna recuperación, salvo la vuelta a la calma final. Sin embargo, adelgazar muy rápido quemando solo grasa puede no ser lo más aconsejable para la #Salud. Dedica cada varias sesiones algo de tiempo a ejercicios de fuerza que puedas hacer en la calle como flexiones, sentadillas, subir y bajas escaleras o cuestas. Esto hará que bajes peso de manera progresiva, saludable y sin perder músculo y, por consiguiente, fuerza.

Entrenamiento de running con flexibilidad

Además, sea como sea tu cuerpo nunca te olvides de dedicar una sesión o parte de ella al entrenamiento de la flexibilidad, la gran olvidada de las capacidades físicas. Entrenar la flexibilidad es clave, ya que es la única capacidad de las cuatro cualidades físicas que tiene el ser humano que va perdiendo desde que nacemos. Y no nos referimos solo a los clásicos estiramientos, sino a métodos mucho más específicos para mejorar tu flexibilidad y, con ella, aspectos coordinativos. Métodos específicos como el Stretching de Bob Anderson o La Facilitación Neuromuscular Propioceptiva o más comúnmente llamada PNF.