28 días cíclicos con la ovulación en la mitad, repitiéndose siempre el día 14. Esta es la descripción estándar del ciclo menstrual femenino sin embargo, ¿cuántas mujeres existen que disfruten de estos datos exactos? Sin duda hay cierto porcentaje de mujeres que se consideran regulares porque su ciclo de fertilidad dura 28 días exactos mientras otras piensan que no lo son por la razón contraria. Este es el primer error común porque, aunque el ciclo pueda durar 26, 31, 35 días o incluso más, se considerará regular siempre que se repita cada vez con más o menos la misma precisión.

Tres fases en cada ciclo

Esta es la clave para entender de verdad el funcionamiento de la fertilidad femenina.

Conocer las tres fases (folicular, ovulación y lútea) será la clave para comprender el propio cuerpo y entender mejor la forma de concebir, así como de apostar por la salud íntima femenina.

La fase folicular comienza el primer día de ciclo o, lo que es lo mismo, el primer día de regla. En este momento los folículos que contienen los óvulos comienzan a desarrollarse y tras un período que puede ser de 14 días, como ocurre en esos casos ideales de 28 jornadas exactas, o puede reducirse y prolongarse en función de distintas situaciones en cada caso particular, el folículo se rompe liberando el óvulo y dando lugar a lo que conocemos como ovulación. Esta fase, la fase folicular, es la que determina la duración final del ciclo de la Mujer.

Tras la ovulación comienza la fase lútea con la liberación de la hormona progesterona y el engrosamiento del endometrio en el útero de la mujer para acoger un posible óvulo fecundado.

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Con una duración que suele durar entre los 12 y los 16 días, la fase lútea tiene una duración más o menos estable y fija en cada mujer por lo que, si se conocen los síntomas de ovulación y se es capaz de determinar el día en que este proceso tiene lugar, la mujer también podrá predecir con total exactitud el día de la llegada de la menstruación la cual marcará el final de la fase lútea y el inicio de un nuevo ciclo.

Los síntomas en cada una de las fases del ciclo son sutiles pero evidentes si la mujer presta atención a ellos durante varios ciclos con la intención de conocer su propio cuerpo en profundidad. Desde evidentes cambios en el flujo vaginal y cervical, hasta pequeños dolores o molestias en los ovarios, así como sutiles diferencias en la temperatura basal marcan con precisión los cambios en las fases que conforman el ciclo femenino.