1) Bebe, bebe, y vuelve a beber

Como los peces del villancico, no pares de beber agua en todo el día. Aunque lo recomendado son 2 litros diarios, podemos beber toda la que queramos para hidratarnos. Especial atención para quien se medique, pues algunos medicamentos alteran la percepción de la sed.

2) Alimentos frescos con pocas calorías

Fruta y verdura en abundancia. Por esta época los preferidos del público suelen ser un gazpachito, el melón o la sandía. Los helados también ayudan, pero cuidado con el hielo, que puede ser contraproducente.

3) No dejes que el calor se apodere de tu casa

Pese a que hay una infinidad de recursos, existen tres recomendaciones básicas que todos deberían tener en cuenta: Abrir las ventanas por la mañana y por la tarde/noche para ventilar la casa; bajar las persianas y apagar las luces y no pasarnos siete pueblos con el aire acondicionado, que luego vienen los constipados de verano.

4) Vestuario adecuado

Hay que utilizar el sentido común a la hora de vestir. Siempre que se pueda, debe primar la ropa cómoda y ligera, que transpire. Los colores claros (blanco, azul, naranja) mejor que los oscuros (Negro, Marrón, morado). El calor no varía según el color de nuestra ropa, pero al menos da la sensación de que sí.

5) Mucho cuidadito al volante

Este es sin duda el consejo más importante a causa del peligro real que suponen las carreteras en verano. Es necesario organizar las horas de viaje conforme a las temperaturas más suaves del día, evitando por tanto conducir entre las 12 y las 17 de la tarde si es posible.

Vídeos destacados del día

También depende de la zona, pues es calor no es el mismo en el norte que en el sur, donde puede durar hasta las siete de la tarde. Lo más recomendable es salir de viaje a primera hora de la mañana, con el coche bien ventilado y cargado de botellas de agua.

6) Protección solar

Especialmente para niños y ancianos. Siempre utilizar un factor de protección alto cuando vayan a exponerse al sol. Para quien no lo sepa ya, los menores de 6 meses no deben utilizar cremas solares. Gafas de sol, gorras y sombreros tampoco pueden faltar para proteger nuestra cabeza y nuestros ojos.

7) Ojo con los enfermos

Las personas que permanecen en cama por enfermedad son más vulnerables al calor, por lo que hay que refrescarles las extremidades con un paño mojado para simular el sudor, que normalmente no funciona con normalidad en ellos.

8) No olvides tu mascota

Los perros y los gatos son probablemente quienes peor lo pasan por la gran cantidad de pelo que tienen por el cuerpo. El cuenco del agua lleno, por favor, y no hay que dejar que estén durante mucho tiempo en zonas muy soleadas. Si en el patio no hay sombra pero en casa sí, sintiéndolo mucho, te quedas en casa ‘Tobby’.