A instancia de algunos amigos, he decidido visitar a los shamanes Tsáchilas de Ecuador, el motivo se da por que tengo molestias y dolores corporales.

Ecuador tiene 22 nacionalidades ancestrales, y nativas, los Tsáchilas son una de estas, muy famosos por sus costumbres y la práctica del curanderismo. El viaje es hasta el kilómetro siete y medio de la Vía a Quevedo (otra ciudad ecuatoriana), luego hay que internarse en el territorio ancestral, en la ciudad de Santo Domingo de los Tsáchilas se les ubica mediante el taxi al Museo Etnográfico Tsáchila.

Ya en el sitio el museo se presenta con algunas variedades de la flora y la fauna, iguanas, pájaros y animales disecados, personalmente me llamó la atención por su tamaño una culebra conocida como la “mata caballo”, seguidamente presenta trapiches, telares donde confeccionan su colorida indumentaria, luego un aula con instrumentos musicales, de los instrumentos musicales sobresale una gran tuba que imita casi exactamente el sonido de la lluvia, las tubas más pequeñas no logran la calidad sónica de la referida, instrumentos y herramientas y ahí o sorpresa una estatua egipcia.

La explicación fue que algunos Tsáchilas están estudiando artes plásticas y otras culturas, finalmente en el último galpón o choza ofrecen a los visitantes una amplia variedad de artesanías, silbatos de cacería con agua, cuchillos de “chonta” (una madera negra de gran dureza), diccionarios de la lengua Tsáchila, discos compactos con su música folklórica, ungüentos y pomadas, llaveros y recuerdos.

El Shamán Manuel Calazacón me atendió personalmente y al mismo le conté mis dolencias, el contestó afirmativamente que si sería atendido. Necesitaba el ritual curativo del Tsupoka. Me invitó a que esperara unas dos horas mientras él se internaba en la selva para buscar las yerbas y vegetales necesarios. Con curiosidad miraba el humo que salía de una choza donde un caldero grande estaba humeando sostenido por el asa de una leño.

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Ya cumpliendo el ritual del Tsupoka se logra percibir en ese vapor olores exquisitos de las plantas medicinales, el calor era extremo, casi irresistible, luego pasó a un masaje relajante con aceites y ungüentos. Sentí que el dolor y las molestias desaparecieron, me invitó a que siguiera con el tratamiento algunas veces más, al tiempo de redactar esta nota estoy en la segunda visita, me apuré a volver ya que en 8 días el dolor regresó, lo más probable es que complete el tratamiento.

Los Tsáchilas tienen como distintivo una corona de achiote llamada mishini” que también es impermeable al agua y a maleficios.

Mis amigos que asimismo siguieron el ritual me han recomendado únicamente el internacionalmente ritual del Tsupoka. Por mi parte testifico que me siento aliviado y muevo el brazo con toda libertad, si ustedes amigos lectores van con la impresión de este posteo el Shaman Manuel Calazacón, este ofrece darles una considerable rebaja en sus tratamientos.

Por mi parte les ofrezco volver para contarles secretos curativos de otras nacionalidades indígenas del Ecuador.