No es un secreto que el sexo es una de las prácticas más placenteras de nuestros días.

Algo que muchas veces dejamos a un lado, es el hecho de cuidarnos bien para rendir más y mejor. Pues efectivamente, no sólo hay que rendir en nuestras labores, sino que, también en nuestros momentos más íntimos.

Es por ello que hoy te quiero contar algunas de las cosas que matan lento, pero efectivo nuestro deseo sexual. Algo que termina siendo totalmente perjudicial si perduran estos síntomas de forma constante.

Cansancio:

Si te pasas el día entero trabajando o con cualquier otra actividad que te agote, lo más probable es que al llegar a casa tengas muchísimas más ganas de abrazarte a la cama y, dormir toda la noche sin interrupción, entonces, ¡relaciones sexuales no! No tienes el cuerpo para eso… Por lo tanto, recuerda siempre cumplir con la regla de las 8 horas de descanso en tus días y así, poder gozar de esos momentos sin cansancio.

Depresión:

Existe una tasa muy alta de personas que padecen de depresión. Más de un 50% de personas que se encuentran en esta situación, consumen medicamentos para tratarla. Lo cual, modifica seriamente su humor y reduce las ganas de tener relaciones sexuales significativamente.

Alimentación:

La ingesta de alimentos es una de las cosas con las que mayor cuidado debemos tener a lo largo de nuestros días. Sin darnos cuenta, podemos estar frenando el apetito sexual. Alimentos a en envases, procesados o tomar excesiva cantidad de azúcares, pueden ayudar a disminuir tus ganas considerablemente.

Estrés:

Un estado de estrés en el cual lo que mayormente se siente presión, hace que las ganas de tener relaciones sexuales sean prácticamente nulas. Pero no sólo eso, sino que, todas aquellas cosas que te divierten querrás eliminarlas de tu lista.

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Alcohol:

Sobra decirlo, pero, la excesiva toma de alcohol puede ser un motivo muy serio que actúe día a día contra tu apetito sexual. Cuando se bebe muy a menudo, pierdes la concentración no sólo en tus responsabilidades, sino que también comienzas por la dejadez y te distancia de tu pareja. Si lo único que deseas en este caso es descansar, deberías empezar a tomar medidas.

Ansiedad:

Si te mantienes preocupada por la situación en la que te mantienes en la actualidad, lo que verás más viable es estar sola. Por lo tanto, harás caso omiso a tu pareja y, por ende, también a las relaciones sexuales.

Mantener un buen cuidado diariamente es de tu responsabilidad. Cabe destacar que, si ves que algo no va bien, te recomendaría acudir a tu médico y comentarle exactamente qué síntomas tienes.