Estoy agotada. Es tal vez una de las frases que más he dicho en los últimos tiempos.  Estoy segura que no soy la única y muchos de vosotros vivís también en un estado de agotamiento constante. Hay momentos en los que el trabajo y las relaciones personales son difíciles, para colmo todo se estropea en casa, los niños se ponen enfermos y el perro se escapa. El mundo se aliena y todo lo que podría ser más o menos fácil se complica lo inimaginable. Y como resultado obtenemos agotamiento físico y mental. Estoy segura que todos los que me leéis habéis tenido alguna vez esta sensación. 

¿Sabéis lo que es el TATT? Yo hasta hace nada no lo sabía.

Significa tired all time (cansado todo el tiempo). Esta es la manera que el servicio Nacional de Salud de UK ha denominado al agotamiento físico y mental propio del siglo XXI. Vivimos en un mundo en el que todo pasa muy rápido y donde tenemos que estar a mil cosas al mismo tiempo y a veces “no llegamos a todo” porque simplemente no somos máquinas.

No hay una receta mágica para que nuestros problemas desaparezcan de golpe, pero existen diferentes maneras que nos pueden ayudar a sobrellevar mejor estos períodos en los que estamos tan cansad@s.

 

  • Una buena alimentación. Sí, es obvio, lo sé. Pero muchas veces descuidamos lo que comemos. No me da tiempo y como un sándwich. Error! Necesitamos una alimentación rica en vitaminas y cereales para sentirnos un poco mejor. Y si lo consideramos necesario complementarlo con algún complejo vitamínico.
  • Un poco de silencio. O lo que es lo mismo un poco de paz. Y disfrutar de ello. La Meditación es una de las mejores maneras de combatir el estrés. Con solo 10 o 15 minutos al día de meditación ayudamos a descansar nuestro cuerpo y la mente, a tratar de llegar a ese balance entre ambos. A día de hoy incluso hay muchas apps para móviles que están diseñadas para meditar, por ejemplo Headspace o The Mindfulness Bell.
  • Haz ejercicio. Ya se que estás demasiado cansad@ como para hacerlo, pero si comienzas con la rutina, no te arrepentirás. Entre las muchas ventajas de hacer algo de deporte están que puede mejorar tu sueño. Puede dejarte tan agotad@ que caerás en la cama rendido y dormirás más profundamente. Además de esto aumenta tus niveles de energía y de humor, hace que se liberen endorfinas, hormonas y esto hará que te sientas mucho mejor.
  • Organízate. Cuando te levantes por la mañana dedica 5 minutos a pensar que es lo que tienes que hacer y a convencerte de que puedes hacerlo. Tener los objetivos claros del día antes de afrontarlo ayuda mucho. Si es necesario cómprate una agenda, o si eres más moderna usa evernote y anota en todas las cosas que vayan surgiendo para tener un cierto orden de vida.
  • Cuidado con la tecnología. No dejes que tu móvil u ordenador controlen tu vida. Cuando te vayas a dormir, apaga en wifi de tu teléfono. Hay estudios que dicen que tiene efectos dañinos en nuestro cerebro mientras dormimos. Baja el brillo de todas tus pantallas, así tus ojos tendrán que esforzarse menos.
  • Pasa tiempo con la gente que realmente quieres y te quiere. Esa gente que sabe hacerte feliz, que aporta algo a tu vida, que te hace sentir bien con una mirada, un gesto, un beso, un abrazo... Disfruta de su compañía y de su conversación y déjate querer!

Probablemente no te he dado ningún consejo que no supieras, pero de vez en cuando está bien pararnos y reflexionar sobre los hábitos que podemos mejorar.

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