Siempre ha habido una diferencia distintiva en la vida en sí misma que se desarrolla en el campo y la que se desenvuelve en la ciudad, a saber: los estilos de vidas que entrañan a su vez un conjunto de obligaciones y deberes diametralmente opuestos, la más de las veces. Sabemos que en el caso de la ciudad la dinámica de la misma es siempre más acelerada y menos expedita que en otros ambientes. De ahí que, cuando se habla de la alimentación ideal según en el ambiente donde estemos, veremos que el menú cambia totalmente.

Y es que el estilo de vida en las ciudades puede estar determinado por el ambiente que nos rodea, haciendo que la alimentación varíe acorde a ello; por esto para tener una buena salud es fundamental tener a la alimentación como una aleada, como una herramienta entendiéndola más allá de proveer nutrientes para la subsistencia.

En este sentido, la organización mundial de la salud brinda información para mantener una buena salud alimentaria, siguiendo las siguientes estrategias:

  1. Añadir más frutas a la dieta diaria, al menos cinco porciones diarias, optando por aquellas que tienen cáscaras; asimismo las verduras no deben ser descartadas.
  2. Consumir aquellas frutas que están en temporada para aminorar gastos.
  3. Proveerse de frutos secos libres de sal y azucares, que sean totalmente naturales.
  4. Incorporar el consumo de cereales elaborados de maíz, avena, trigo o arroz.
  5. Minimizar en lo posible el consumo de azúcares, sean naturales, como el de la miel, jarabes, jugos concentrados, de igual modo los pastelillos, las bebidas azucaradas como las gaseosas, entre otros.
  6. Optar más por el consumo de carnes magras, y si son sin piel, mejor.
  7. Limitar el consumo de carnes saturadas como la de la mantequilla, manteca, aceite de coco y ciertas carnes.
  8. Consumir más Alimentos con grasas no saturadas como el aceite de pescado, el aceite de oliva, de girasol, de canola, y frutos secos.
  9. Descartar en lo posible alimentos procesado con grasa trans, que se encuentran en la comida rápida, como hamburguesas y frituras.
  10. Minimizar la ingesta de sal a una porción diaria, y en el mejor de los casos, reemplazarla por sal yodada.
  11. Preferir el método de cocción con bajo aporte de grasas, por ejemplo, asados, hervidos, a la parrilla o a la plancha.

Es importante que esta serie de consejos sean tomados como parte de un nuevo estilo de vida, y prontamente empezarán a verse los resultados.

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