Una buena alimentación es la mejor forma de mantenernos sanos y fuertes. Entre los múltiples consejos que podemos llegar a recibir de un nutricionista se encuentra el consumo de la espirulina, un alga que nos brinda las vitaminas y proteínas que necesitamos en nuestro día a día.

¿De qué se trata este producto? Es sencillo: como señalamos, se trata de un alga (aunque hay quienes que sostienen que es una bacteria) que es recomendada por la Organización Mundial de la Salud. Se consigue en polvo y pastillas; su precio varía según la presentación. La espirulina es conocida por ser una gran fuente de proteínas que, en comparación a la que otorga la carne, es bien aprovechada por nuestro organismo.

La espirulina cuenta, además, con minerales, vitaminas, grasas esenciales y varios fitoquímicos. Por su rica composición, es recomendada para casos de anemia, malnutrición y para los amantes del deporte (Los deportistas que la consumen afirman que han obtenido una mejor recuperación muscular).

Además de aumentar nuestra energía, fortalecer nuestro sistema inmunológico y aumentar nuestra masa muscular, nos ayuda a luchar contra el sobrepeso al ser un gran aliado en las dietas; la espirulina ayuda a eliminar la sensación de hambre.

Una notable mejoría de nuestra piel es otro de los efectos que trae el consumo de este producto, considerado como un “superalimento”. La espirulina ayuda a combatir los efectos del sol en la epidermis y ayuda a mantenerla joven, aunque este último dato no está comprobado todavía científicamente.

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Si bien nos llega de energía que mejora nuestra performance física e intelectual, a la hora del descanso no pone barreras. Por su contenido de melatonina combate el insomnio.

Otro de los efectos beneficiosos que se le atribuyen a la espirulina es el de la mejora de la visión y protección de nuestro corazón; contiene vitamina A y Omega 6. Inclusive hay quienes le atribuyen una mejora sexual por consumirla diariamente.

Consejos para su consumo

Hay considerarse como un producto 100% natural se afirma que no hay efectos secundarios en su consumo. Esto no es tan así, lo natural no quita la toxicidad si se sobrepasa la medida recomendada: La espirulina puede generar malestares poco deseados.

Siempre hay que tener presente que no todos los cuerpos son iguales, hay algunos que precisan más y otros menos sustancias. Así, productos como la espirulina pueden generar un efecto no deseado al elevar la dosis de nutrientes que nuestro organismo necesita. Dolor de estómago, mareos, fiebre, erupciones en la piel y estreñimiento son los síntomas que nos alertan que debemos abandonar el consumo de este suplemento.

Antes de consumir espirulina debemos pedir el consejo de nuestro médico nutricionista. Si nos da el visto bueno, comenzar a usarla en pequeñas dosis para ir acostumbrando al cuerpo. Luego subir la medida hasta la que se recomienda.

Mismo paso hay que seguir si se abandonó el consumo por presentar los efectos contradictorios números anteriormente. Primero dejamos pasar unas semanas y luego la retomamos usando la mitad de la dosis que se recomienda generalmente.