Estás de un lado para el otro, miras el reloj y ves que el tiempo va corriendo y tú sigues sin poder dormir, el insomnio termina siendo agotador y frustrante, atentando el bienestar nuestro, las pastillas para dormir pueden ser una alternativa pero pueden terminar siendo un arma de doble filo, si se consumen sin una indicación o una supervisión médica; el no llegar a conciliar el sueño o el no poder mantenerlo no se trata tan sólo de un síntoma aislado, detrás de esto en muchas ocasiones se encuentra alguna enfermedad o algún padecimiento interior.

Lo que puede contribuir a dormir mal puede ser el dolor crónico, la tos, la dificultad de respirar, el reflujo ácido, los problemas cardíacos, digestivos o de tiroides, los trastornos de sueño como apnea obstruida o trastornos de movimiento de piernas, por lo que se marca que es imprescindible no auto prescribirse fármacos para poder dormir, además de estos: el alcohol, los descongestivos, analgésicos, el café y los fármacos para asma pueden contribuir también al insomnio.

El especialista afirma que es primordial que se haga una consulta al médico, con un chequeo meticuloso para evaluar e informar las ventajas o riesgos de utilizarlas, dormir bien es sumamente importante pero tomar un medicamento como ayuda puede ocasionar efectos secundarios, como aturdimiento, dependencia o mareo, además las pastillas obstruyen la respiración, empeorando el problema de respiración, y aumentando el riesgo de padecer una infección.

Pero no sólo esos son los efectos desfavorables que tiene, puede suscitar dificultades de pensamiento y movimiento de cuerpo, se pueden despertar y seguir somnolientos o tener dificultades de memoria diurna, o de rendimiento físico, puede resultar molesto y hasta peligroso, puedes sufrir fracturas o caídas, o lesiones en la cabeza, principalmente por la noche, en ocasiones, sonambulismo, muchos pueden llegar a hacer compras, conducir o llamar telefónicamente sin que se esté completamente despierto.

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Al momento de recetar estos fármacos la mejor elección son los de la nueva generación, que son de acción corta, a pesar de que tengan efectos adversos ocurren con menos frecuencia, si se elige uno de acción larga los efectos secundarios duraran más, una baja dosis de antidepresivos que provocan somnolencia pueden llegar a ser alternativa para los que padecen depresión, o como alternativa para quienes no la padecen.

La opción de ingerir pastillas para la somnolencia es una decisión que debe tomarse con suma participación del médico, se recomienda que las personas adultas mayores la empleen lo menos posible, quizás para ocasiones precisas o solo unas semanas, hasta que logren mejorar su sueño, y no se olviden del seguimiento médico constante.