A los seres humanos nos gustan los tópicos, esto es típico de hombres..., esto es típico de mujeres..., algunos parten de unas bases en cambio otros no y para determinarlo está la ciencia. Cognifit es una empresa del sector de la salud y la investigación fundada en 1999 por el profesor Shlomo Breznitz, su cometido es la evaluación y mejora de la salud cognitiva. Su plantilla está compuesta por un equipo internacional y multidisciplinar de científicos, neurólogos y psicólogos que combinan los últimos descubrimientos sobre el funcionamiento cerebral con el desarrollo de juegos que nos permitan mejorar nuestras habilidades cognitivas.

En uno de los estudios realizados tenían como objetivo evaluar la capacidad espacial de hombres y mujeres, para ello diseñaron un conjunto de experimentos en el que aplicaban diferentes pruebas a hombres y mujeres de diferentes países de Europa y de EEUU.

La inteligencia espacial es una de las 8 inteligencias múltiples con las que según Howard Gadner y otros científicos trabajamos todas las personas. La percepción espacial es la habilidad cognitiva que nos permite hacer una representación mental del mundo, identificar nuestro entorno, percibir el espacio y orientarnos y dirigirnos en él.

La percepción espacial puede ser bidimensional, es decir captamos el alto y el ancho, con respecto a esta el estudio de Cognifit llegó a la conclusión de que no hay diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la interpretación espacial sobre planos en dos dimensiones, respondiendo a nuestro titular no hay evidencia científica de que las mujeres interpreten los mapas peor que los hombres.

En cambio si se aprecian diferencias en cuanto a la percepción espacial tridimensional, que es aquella que nos hace evaluar la proximidad o lejanía de un objeto con respecto a nosotros mismos, es decir la que nos ayuda a interaccionar con el entorno.

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Los estudios demuestran que los hombres tienen una mejor percepción tridimensional en un 7,5%. La diferencia puede estribar en un distinto tipo de enfoque cognitivo, como ejemplo en un campo abierto a la hora de orientarse las mujeres toman un punto de referencia, mientras los hombres utilizarían más un sistema cartesiano basado en los puntos cardinales.

Los estudios también han revelado que el máximo desarrollo de la perspectiva especial se da en torno a los 25 y los 34 años, a partir de ahí comenzaría el declive, pero no hay que preocuparse porque nuestra plasticidad cerebral permite que mediante el entrenamiento adecuado el cerebro cree nuevas conexiones neuronales que nos permitan seguir mejorando.