La vida en las grandes ciudades tiene grandes ventajas y comodidades, pero también graves inconvenientes además del estrés y de la contaminación ambiental debemos tener en cuenta la contaminación acústica, es decir los ruidos.  Por definición ruido es todo sonido no deseado o molesto para  el oído. El exceso de ruido puede traer consecuencias para la salud, por ejemplo en los trabajos cuyo umbral de ruido esté en torno a los 100 decibelios puede producirse a la larga pérdidas importantes de audición, pero además  puede ser un factor determinante en Enfermedades de tipo psicológico como el estrés, ser un causante de la pérdida de atención y de alteraciones del sueño.

María José Lavilla es la Presidenta de la Comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología que en declaraciones a la agencia EFE habla en favor de la necesidad de cuidar y proteger el oído. El oído no es un órgano único, sino un conjunto de órganos que se encargan de las funciones de la audición y del equilibrio en humanos y animales y consta de tres partes oído externo, medio e interno.

La media dice que nos movemos en una frecuencia de escucha de 500 a 8000 herzios, pero los jóvenes tiene una mayor capacidad para escuchar sonidos agudos que las personas de edad más avanzada. De hecho María José dice que esto es aprovechado en diversos países para despejar reuniones indeseadas de jóvenes, emitiendo sonidos de frecuencias de 16 kiloherzios que les resultan muy molestos, esto por ejemplo se hizo en la cumbre de Pittsburgh.

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Una manera de comprobar si tu oído se mantiene joven es instalar en tu teléfono móvil el llamado sonido "mosquito", sólo los más jóvenes son capaces de escucharlo.

La costumbre de escuchar música con cascos a elevado volumen es considerada como muy perjudicial a largo plazo para la salud auditiva habiéndose calculado que puede adelantar en 20 años la sordera producida por la edad. En este sentido el silencio y la tranquilidad son los grandes aliados que permiten proteger el órgano auditivo, a lo que se puede sumar una dieta equilibrada y unos hábitos saludables, está demostrado que la hipertensión, el colesterol y los triglicéridos altos son perjudiciales para el oído, pues la sangre se espesa y el oído puede quedar sin vascularización lo que puede llegar a producir sordera.