La etapa que va desde el inicio de una gestación hasta los 2 años de edad de un individuo aproximadamente es determinante para el resto de su vida, por ello es muy importante desarrollar hábitos saludables y seguir una buena alimentación, lo que garantizará la salud en un futuro.

El programa El bisturí de la agencia EFE entrevistó a Anabel Aragón, responsable de Nutrición y Salud de la empresa Nestlé, que declaró que el desarrollo del feto durante el embarazo es una etapa crucial en el desarrollo de los individuos y su posterior salud, ya que el feto crece unos 2 centímetros al mes, multiplica por 3 su tamaño cerebral y por 4 su tamaño antes de nacer, pero además es cuando se desarrolla el sistema inmunitario.

Evidentemente el peso de la genética transmitida por los padres es un factor muy importante a tener en cuenta, pero es un peso que puede ser modificado mediante factores externos, siendo especialmente destacable el papel de la nutrición que puede ayudarnos a prevenir problemas futuros de índole tan importante como la obesidad, los trastornos alimentarios, la alergias, la diabetes de tipo 2 etc.

Por todo ello se recomienda a las madres que durante el embarazo lleven una alimentación lo más equilibrada posible de modo que les aporte tanto a ellas mismas como al bebé todos los nutrientes necesarios para un perfecto estado de salud y desarrollo, aunque pese a lo que se pueda pensar no implique que al estar embarazada una mujer tenga que comer por dos sino simplemente seguir la dieta adecuada.

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Según criterio de la OMS, durante los 6 primeros meses el mejor alimento para el bebé lo constituye la leche materna que consigue aportarle al bebé todos los nutrientes necesarios para su perfecto desarrollo. La leche materna debería seguir siendo un aporte fundamental hasta los 2 años de edad, aunque a partir de los 6 meses se aconseja ir añadiendo un alimento nuevo a la dieta del bebé cada dos o tres días siguiendo las indicaciones del pediatra, en primer lugar se incluirían los cereales sin gluten, las frutas y las verduras, posteriormente las carnes de pollo y pavo, hacia los 8 mese se incluiría el pescado blanco y la yema de huevo, a los 10 meses el jamón cocido y los yogures y a partir del año el puré de legumbres.

Además es importante la inclusión de productos de calidad como el aceite de oliva e ir acostumbrando al niño a que poco a poco vaya comiendo por sí mismo.