La madrugada del sábado 26 al domingo 27 de marzo, deberemos ajustarnos al horario de verano y adelantar nuestros relojes una hora. A las 2:00 de la madrugada pasarán a ser las 3:00. Esta adaptación horaria es obligatoria en todos los países de la Unión Europea debido a factores de ahorro energético y con la finalidad de conseguir un mayor aprovechamiento de la luz diurna. La medida se viene extendiendo desde 1974 y en la UE se aplica desde el año 1981. Dejando a un lado la polémica de los husos horarios, ya que la hora española se vinculó a la hora alemana cuando en realidad, por situación geográfica, debríamos guiarnos por la hora inglesa, se estima que el ahorro medio energético por hogar viene a ser de 6 euros según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético. 

Sin embargo, está demostrado que los cambios horarios producen algunas alteraciones en nuestro organismo, especialmente a las personas más sensibles: bebés, niños, personas mayores o aquellas que padecen insomnio.

Sería algo parecido a lo que experimentamos con el "jet lag", es decir, alteraciones del sueño, irritabilidad, cansancio, apatía, cambios de humor, abatimiento o ansiedad. Estas afecciones son leves y desaparecen en 2 o 3 días, es decir, cuando nos hemos adaptados biológicamente al nuevo horario, pero ¿qué podemos hacer para evitar o minimizar estos efectos en nuestro cuerpo? Las personas más vulnerables deberían aplicar unos sencillos pasos y efectuarlos en los días previos al cambio horario para reducir el posible impacto fisiológico:

1. Los días previos ir adaptando el horario progresivamente. Por ejemplo, acostarse un poco antes o después de lo habitual (dependiendo del cambio horario) o cambiar progresivamente algunos minutos el horario en el que efectuamos las comidas.

2. Cenar ligeramente para evitar la pesadez de estómago y favorecer el sueño.

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3. Evitar las bebidas estimulantes o energéticas y el alcohol.

4. Los días previos, evitar la siestas.

5. Practicar ejercicio físico moderado, especialmente por la mañana y evitarlo a última hora del día.

6. Desayunar adecuadamente para emprender el día con energía.

7. Evitar el uso de aparatos electrónicos antes de dormir: móviles, ordenadores, tablets, etc.