Ya está lista la continuación del articulo dedicado a desmontar los falsos mitos que rodean al huevo y sus hábitos de consumo (Si aún no has leído la primera parte haz clic aquí) Entre las próximas cinco afirmaciones se descubrirá que realmente su supuesto exceso de proteína no descalcifica, que el tamaño es indiferente o que no existe diferencia entre uno rubio y otro blanco.

6 Mejor comerlos cocidos

No tiene por qué ser así. Desde luego es importante cocinarlos siempre, ya que este es el mejor modo de asimilar las proteínas que contienen y parece la forma óptima de destruir la avidina (anti nutriente que elimina la vitamina B8) Una vez dicho esto, el mejor método de preparación es aquel en el que la yema no se cuaja, lo que favorece la digestibilidad, si bien es cierto que cualquier receta es válida.

7 No olvidar refrigerarlos

Un huevo puede mantenerse fresco y con todas sus propiedades intactas durante varias semanas a temperatura ambiente. Prueba de ello es que cuando se compran en el supermercado puede observarse que no están refrigerados. Ciertamente el único problema que surgiría al no meterlos en la nevera es que sufran diversas fluctuaciones de temperaturas que sí podrían alterarlos considerablemente. Para ser exactos un huevo aguanta en buen estado un mes desde su puesta. Eso sí, al estar nuevo se pelará peor que atrasado.

8 El exceso de proteína del huevo descalcifica.

Lejos de perjudicar la salud, las tasas de proteína que contiene este alimento son perfectamente absorbidas por el metabolismo y apenas dejan residuos. Es una exageración decir que el hecho de consumir dos o  tres diarios repercuta a la descalcificación por altas dosis de fosforo.

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Además resulta beneficioso, pues aporta calcio y vitamina D, especialmente esencial para el metabolismo óseo y deficiente sobre todo en época invernal.

9 A mayor tamaño, mejor calidad

Usualmente se asocia un mayor tamaño del huevo con mejor calidad, pero esta regla es inexacta. No por ser más grande contiene una mayor cantidad de clara y yema. Sin embargo, es básico fijarse en el número impreso en la cascara del mismo. El primer digito marca la calidad del producto, con lo que es el más importante nutricionalmente hablando.

El cero indica que proceden de gallinas camperas con alimentación ecológica, es decir aquellas cuya nutrición se basa en productos sin insecticidas ni transgénicos y que se cría a campo abierto. Estos son sumamente difíciles de encontrar, pero su consumo es altamente beneficioso. Por lo que respecta al número uno, corresponde a los camperos. Las portadoras se alimentan de pienso tradicional y crecen en naves con acceso al exterior. Su precio suele ser más elevado, pero el paladar lo agradece.

Aquellos marcados con un dos pertenecen a gallinas criadas en suelo. Su alimentación se fundamenta en el pienso convencional pero viven en naves cerradas a la salida externa. Finalmente, el tres designa al huevo procedente del animal que vive en una jaula acondicionada. El coste se abarata pero resulta menos recomendable.

10 Es preferible elegir el marrón antes que el blanco

Es una creencia bastante arraigada que los huevos rubios superan a los blancos en calidad, es decir que nutren más y mejor, sin embargo esta diferencia es inexistente. Simplemente es una cuestión de raza, las gallinas blancas los ponen de ese color y viceversa. Las rubias suelen crecer en espacios mayores y por eso estos suelen ser de un tamaño superior. Eso explica porque se encarecen y posiblemente ese sea el motivo por el que la gente los considera más sanos.