Un estudio confirma que las personas que tienen un perro en casa son más felices que aquellos que tienen un gato. Según el estudio, si tienes un perro estás más feliz y eres menos propensos a padecer neurosis. Además tienes una capacidad de una concentración más alta que los que tienen un gato en el hogar.

"Si necesitas un amigo en esta ciudad, ten un perro." Estas son las famosas palabras del presidente Harry Truman, que acaban de encontrar una validación científica en dos estudios que explican cómo los Animales y los perros en particular, pueden hacer que nos sintamos mejor. 

Según los investigadores de la Universidad de Manhattanville en Nueva York tel hecho de tener un perro hace que no nos sintamos tan tristes y no sólo eso sino que puede ayudarnos a reducir el riesgo de padecer neurosis y a mejorar el rendimiento en el trabajo y la escuela. El estudio se titula "La felicidad es un perrito caliente" (Es una tanto desagradable el título pero no debemos olvidar que es una ciudad que adora los míticos "Peanuts" de Charles Schulz), y se ha investigado la relación entre 263 personas y sus mascotas.

Quién tiene una mascota, según el estudio, está más satisfechos con su vida que aquellos que viven sin mascotas. Además, los dueños de perros han obtenido las puntuaciones más altas que los amos de gatos en todos los parámetros de salud medidos en las pruebas.

Un estudio publicado el lunes por la BBC acaba de explicar que tal vez, bajo un perfil subjetivo, no haya una respuesta definitiva a la vieja pregunta, "¿son perros o los gatos que nos aman más a los humanos? ", pero sin duda la ciencia trata de dar una respuesta,y en este caso se decanta a favor de los perros.

La oxitocina, conocida como "la hormona del amor", se encuentra en mayor presencia en el organismo de los perros cuando están cerca de nosotros en comparación con los gatos,por eso se dice que los perros nos aman más. Un ser humano, por así decirlo, cuando ve a su cónyuge o su hijo, muestra un aumento en la sangre de esta hormona en torno a un 40-60%.

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De los 10 perros y 10 gatos que participaron en esta prueba (números muy bajos, hay que decir) se midieron también las cantidades de oxitocina en el cuerpo en dos ocasiones: justo antes y justo después de jugar con su dueño. Los perros registraron un aumento de la hormona en la sangre del 57,2%. Los gatos, sólo un 12%. Casi cinco veces menos.

Está bien el estudio...pero el amor sólo se mide por un producto químico en el laboratorio...