Cuántas veces nos ha ocurrido que tras pasar el cepillo por nuestra cabeza, se desprenden algunos cabellos, tal vez con mas notoriedad en las personas de cabellera más larga. Y es que la caída del cabello es natural en el ser humano, perdiendo entre 60 a 120 cabellos diariamente.

Pero cuando esta caída se da con mayor frecuencia o en mayores cantidades es cuando la preocupación toma el lugar del cabello en nuestra cabeza.

Partiendo del punto que la calvicie no tiene cura, el hecho de su presencia se debe muchas veces a un tema inherente a la edad de las personas, siendo los más afectados lo hombres, quienes entrados los 40 o más empiezan a perder el cabello hasta quedar totalmente calvos en algunos casos.

Los cabellos crecen en los folículos capilares, de los cuales sus células madre al dañarse con el paso de los años, se convierten en piel, evitando asi que vuelva a crecer cabello en este punto.

A diferencia de otras células madre, las cuales se regeneran y cumplen la misma función siempre, las de los folículos del cabello cumplen un ciclo, en el cual tras hacer crecer cabello entran en receso, sin que vuelva a crecer.

En la Facultad de Medicina de Tokio, Emi Nishimura y su equipo descubrieron que la edad daña el ADN, desencadenando la destrucción de la proteína colágeno 17A1, transformándose en queratinocitos, que son las células predominantes en la piel.

Estos estudios se realizaron en ratones y luego en humanos, con edades entre 22 y 70 años, concluyendo que las personas a partir de 55 años poseen los folículos del cabello más pequeños y con menor cantidad de colágeno 17A1.

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La experta aseguró que sería posible utilizar el colágeno 17A1 en productos para evitar la caída del cabello, aunque acotó que este estudio probaría solo una de las razones de la caída del cabello, pudiendo existir otros numerosos más.

Siempre es interesante conocer más de como el cuerpo humano trabaja como una máquina durante toda nuestra vida, regenerando algunas piezas y en este caso transformando aquellas que ya están dañadas para dotarlas de una nueva funcionalidad.

Y son este tipo de estudios los que tal vez en un futuro nos indiquen como revertir o detener este proceso, dentro de la constante búsqueda del hombre por alejar lo más posible el fin de su existencia.