¿Molestias en la garganta? ¿Granos que adornan tu frente? ¿Rodillas que te fallan? Tu cuerpo te podría estar enviando señales de alarma que pudieran anunciarte la llegada de Enfermedades mucho más graves.

Hemorragia nasal: una sencilla hemorragia nasal podría ser el preámbulo de la temida hipertensión arterial, enfermedad que sufren aproximadamente el 30% de la población española, La hipertensión no suele generar síntomas específicos, salvo en casos excepcionales. Cuando se sufre hemorragia nasal, se activan defensas para poder cerrar los vasos, uno de los cuales de manera indirecta sube tu presión arterial. Si quieres tener bajo control tu tensión, usa cualquier aparato validado para ello, como los de manguito de brazo, y empieza a controlar tu dieta, especialmente el consumo de sal y calorías.

De igual modo, deberías saber que la hipertensión arterial puede generarte disfunción eréctil.

Dolor en las rodillas: si tus rodillas te duelen unas horas después de un determinado ejercicio físico, podría ser el primer síntoma de una artrosis, la enfermedad articular más común en nuestra sociedad, debido al envejecimiento de la población y al incremento de la obesidad. La artrosis provoca dolor al bajar escaleras o al andar después de haber estado sentado bastante tiempo. En el caso de una inflamación podría tratarse de artritis. Hazte una exploración clínica o una radiografía para saber el alcance real y empieza a olvidar la comida basura. La artrosis lleva a un gran deterioro en la Calidad de vida, recurriendo al implante de prótesis en los casos más complicados.

Faringitis: España es uno de los países desarrollados que más antibióticos consume, siendo el caso más frecuente por las infecciones de garganta.

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El consumo innecesario de ellos puede provocar un efecto adverso, incrementando las defensas bacterianas. Aún así, si sufres mucho dolor en tu garganta puedes sufrir amigdalitis estreptocócica, infección que puede afectar a tus amígdalas y ganglios linfáticos. Para salir de dudas, hazte una prueba de antígenos.

Granos: un granito sin importancia puede degenerar en un carcinoma basocelular, un tipo de cáncer de piel. Si persiste en el tiempo y va creciendo a lo largo de las semanas podría ser grave, por lo que deberías consultarlo con tu dermatólogo antes de intentar tú mismo ponerle solución, pues podría acabar extendiéndose. Si se detectan a tiempo, estos caso se tratan con éxito en el 95% de los casos.

Ampollas:la aparición de ampollas entre los dedos de los pies podría ser la causa del denominado "pie de atleta", una gran amenaza para tu salud que se contagia muy fácilmente en piscinas, duchas o vestuarios. El "pie de atleta" puede provocar úlceras dolorosas o descamación en la piel. No olvides usar sandalias o dirigirte al podólogo para hacerte con alguna crema que elimine el problema. Estas lesiones son muy resistentes y deben tratarse de manera seria para erradicarlas.